Opiniones

Wladimiro Rodríguez Brito

Las papas han sido el alimento básico en la dieta de los canarios y en torno a las mismas hemos tenido los suelos más cuidados de esta tierra. El hecho de mantener la calidad de las semillas nos ha obligado a múltiples y complicados esfuerzos, con cambios geográficos, rotación de cultivos y cultivos en rozas o cambios de suelo: polvillo, barro, costa-monte, norte-sur e incluso cambios entre islas.

 

Encontramos un ejemplo de libro en Icod de los Trigos o Icod de las Papas (Icod Alto). Aquí se describen los primeros cultivos en Canarias (Juan Bautista de Castro 1562) y sirven como referencia no solo los primeros cultivos de papas en Icod el Alto sino el  papel de dicha localidad en los cultivos de papas andinas en los últimos 500 años y la advocación a la Virgen del Buen Viaje en las ermitas de Icod El Alto y la Cruz de Tea en Granadilla y sus vínculos económicos, ambientales, intercambios de semillas y economía  complementaria. Estamos hablando de caminos que discurren entre las montañas más altas de Canarias, con riesgos serios para los que transitaban por ellos. Cada invierno, en un camino transitado entre el norte y el sur, se pone de manifiesto en la historia de estas Islas la complejidad de las mismas. Lamentablemente, hay numerosos casos de pérdidas de vidas humanas en dicho recorrido ante la hostilidad y rigor del invierno y las carencias de lugares sin abrigos ni protección.
 

La incorporación de semillas de papas desde las Islas Británicas a finales del siglo XIX no se debe solo a la navegación a vapor y el papel inglés en la economía canaria con la aportación de plátanos, tomates y las mejoras significativa en nuestro agro. Las papas se incorporan de manera tímida, a través del trueque, en las primeras décadas del siglo XX: Autodate (Up to date), King Edward (Chineguas), Arran Banner (Arrambanas o Rambene) y otras similares. La orfandad con las semillas de papas con la Península, con la justificación del escarabajo y el peligro de su propagación en Canarias, hicieron el resto para la llegada de las papas inglesas.
 

Así, nos incorporamos a los cultivos con variedades de semillas procedentes de las Islas Británicas no solo para exportar, sino incluso para consumo local. Con anterioridad a la Guerra Civil, las exportaciones apenas alcanzaban las 8.000 tm3 y en muchos casos el mercado estaba en Cuba o Venezuela, teniendo aquí también las variedades andinas: bonita,  azucenas,  coloradas de baga, de ojo perdiz y negras yema de huevo.

 

Una nueva época.-

 

En la década de los años 50 y 60 del pasado siglo nacen y se desarrollan numerosas cooperativas en el Sur de Tenerife vinculadas a las papas, al jable y a los nuevos regadíos. Son hijos de una clase media en San Miguel, Fasnia, Arico, Granadilla y Valle de San Lorenzo (Arona), destacando el caso de San Miguel, que exporta unos cuatro millones de kilos de papas.

 

Decimos esto porque conocimos el papel básico de las cooperativas en la vida de los pueblos, destacando a personas como Don Eduardo Gómez en San Miguel, gran defensor de la economía local. Lo mismo podemos decir de las cooperativas los Roques en Fasnia y del Valle San Lorenzo, mientras en Gran Canaria la exportación la realizan las  empresas familiares (exportamos a Inglaterra unos 50.000 tm3/año por unos 6 millones de euros o 1.000 millones de pesetas).

 

Con la entrada de Inglaterra en la Unión Europea (UE), entramos en  una nueva situación para la agricultura canaria que altera la historia de lo que había ocurrido entre los años 1956 y 1976. Ahí tenemos que incluir que la  economía canaria cambia nuestra situación, a lo que hemos de unir la terciarización de la economía. Lo que ocurre ahora con las papas aquí se confunde en muchos casos la situación de la cooperativa y los gangocheros y es un tema que tenemos que superar.

 

¿Es Garañaña una cooperativa? Sabemos que Garañaña es una montaña de San Miguel y hacer de un accidente geográfico una cooperativa es algo que no conocíamos. Una cooperativa es una asociación con una amplia participación de los afectados para realizar un bien común, algo que antes era básico en nuestro campo.
 

Entendemos que aquí tenemos un problema político y económico. Ante la falta de una sociedad articulada, en la que la Administración y los agricultores han de tener claro que si hemos sembrado 4.000 ha de papas, tenemos la obligación de defenderlas, máxime cuando las necesitamos dentro de los próximos meses. Necesitamos que todos los sectores, tanto el agrario, comercial y el político, se reúnan para tratar esta problemática.  

 

Necesitamos hacer semilleros de cooperativistas agrarios en el Norte de Tenerife dado el minifundio dominante y la necesidad de acercar a los agricultores a los consumidores. Es en este plano en el que tenemos que felicitar a los agricultores de la medianía de San Juan de La Rambla o la cooperativa de Benijos y, en consecuencia, a los impulsores de estas iniciativas como Manolo Reyes y Pedro Molina (DEP).

 

La nueva situación de Inglaterra facilita un cambio importante entre Canarias y el Reino Unido, pasando 15.000 tm3 cultivadas a 4.000 tm3 en pocos años. Y, además, seguimos trayendo las semillas que cultivamos en Canarias. De los errores también se aprende y es en este marco donde estamos obligados a corregir para sembrar más optimismo en nuestro medio rural y un autoabastecimiento sostenible, una mejor estabilidad social y de alimentación de nuestro pueblo. En definitiva, ganar soberanía alimentaria, poniendo en valor nuestros productos como las papas y, sobre todo, el trabajo que realizan nuestros campesinos.

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