Opiniones

Caty Darias

Ante el desgobierno, ni Next Generatión ni nueva normalidad: ¡Acaban con nosotros!

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​Cuando se suponía que deberíamos estar a punto de alcanzar la ansiada inmunidad de rebaño y volviendo a “la normalidad”, nos encontramos, a causa de una precipitada desescalada, con la quinta ola que, en Canarias, sobre todo en la isla de Tenerife, se expresa con una positividad que denota un claro descontrol en la transmisión comunitariade la Covid-19.

​La sanidad pública, está colapsada en todos los niveles (Atención Primaria, Especializada, Salud Pública), extenuada tras año y medio de pandemia con un punto de partida de desmantelamiento por los sucesivos recortes. Pero no sólo hay que vacunar, identificar, rastrear y tratar casos de Covid-19, que presentan diferentes índices de gravedad. Se ha tenido que posponer la atención del resto de procesos asistenciales agudos, crónicos, oncológicos y de los quirúrgicos añadiendo las cirugías cardiacas, que están siendo derivadas a la sanidad privada. En definitiva, se está generando una ola invisible  que tiene ya como resultado un incremento de hasta un 20% en la mortalidad por procesos oncológicos tardíamente detectados, a lo que hay que añadir incremento en las listas de espera, de las complicaciones, de la cronicidad y del deterioro de la salud física y mental de la población. Si a ello sumamos la situación extremadamente negativa en cuanto a las desigualdades en el plano social y económico, aquí no se salva nadie.

​Hay que insistir. La pandemia está descontrolada. Ya no se hacen test PCR sino a los convivientes y no a los contactos estrechos, por falta de capacidad en cuanto al número de rastreadores. No es cierto que las cifran bajen, es que se ha dejado de rastrear.

​Paralelamente, y para no molestar a la cúpula empresarial (Los que realmente nos gobiernan), el ejecutivo inventa e introduce una serie de sucedáneos de niveles de alerta, que adolecen de criterio científico y que en absoluto cumplen con el objetivo de reducir la movilidad para así frenar la transmisión de virus. Provoca llanto escuchar que, las personas vacunadas, con sus certificados, pueden, incluso en un nivel de alerta 4, ocupar el 50% de los interiores en la hostelería, cuando es de todo el mundo conocido que una persona vacunada, puede contagiar y ser contagiada. Lograrán que tengamos un ejército de portadores asintomáticos.

​Los aeropuertos están en pleno auge. Ya han abierto sus quioscos y cafeterías. No queda un coche disponible para alquilar ni un espacio en la playa. Los turistas, no importa de qué país de procedencia, acceden sin cuarentena ni requisito alguno, algo que sí se exige en sus países de origen. Los hoteles, muchos superando el 70% de ocupación…y reiteran las voces del gobierno “progresista” que hay que recuperar la economía, sin tener en cuenta que hablamos de volver a incidir sobre un modelo de asfalto, cemento, consumos de recursos naturales y superación de la capacidad de carga de las islas que ha mantenido históricamente y mantiene, unas cifras estructurales de paro y pobreza que afectan a más del 30% de la población. Olvidaron también la defensa del medio y un modelo energético alternativo para Canarias. Sigue este gobierno “Progresista”, sin ningún tipo de oposición, insistiendo en la construcción de lujosos complejos hoteleros y puertos, como el de Fonsalía, precisamente en una zona de especial sensibilidad para los cetáceos.

​Por otro lado, los fondos europeos Next Generation, con los que vamos a sacrificar e hipotecar a varias generaciones en cuanto a derechos sociales y laborales, no irán destinados en la cuantía suficiente para rescatar la Sanidad Pública, o la Educación Pública, o los Servicios Sociales, o las Pensiones…, los pilares que han marcado la diferencia entre emergencia y catástrofe. Ante la falta de capacidad de la Administración Pública para acometer los proyectos para esos fondos, se perderán por los desagües de la iniciativa privada, que poca o nula colaboración ha prestado, ni se le ha exigido durante esta pandemia.

​Ya no son suficientes las palabras para explicar dos cosas que ha puesto de manifiesto la Covid-19. Por un lado, la incapacidad manifiesta de los gobiernos, los responsables públicos en general y la judicatura actuando a la contra, para gestionar una situación como esta y por otro, la incontestable demostración de que hemos fracasado como sociedad, cuando a los individuos nos preocupa más el ocio y poder ir a un bar, que la muerte del otro u otros. Muertes que, a estas alturas, ya podemos decir que son evitables.

​Atenta la clase obrera, porque esta factura, la pagamos nosotros, nuestros hijos y nuestros nietos.

 

​Canarias, 6 de agosto de 2021.

Caty Darias Delgado

Coordinadora de la Federación de Salud de IntersindicalCanaria

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