Una comisión de la verdad para Canarias

Antonio Cabrera de León

Hasta que lleguen las elecciones, los lobos y sus lacayos nos bombardean desde sus medios de sofronización con mayor intensidad de la habitual. Se trata de que hablemos de Cataluña, de la sentencia, de los presos políticos, de la momia que vuela, y de casi cualquier cosa que no sea la realidad social que vivimos. Nos pastorean con sus mensajes y acabaremos votando por razones ajenas al bienestar de nuestra familia, sin preguntarnos qué políticas pueden mejorar nuestra situación como rebaño y quién las propone.

Hasta que lleguen las elecciones y también después de ellas la realidad de 800.000 canarios es la pobreza. Si un 40% de los canarios son pobres ¿Lo son al menos un tercio de los diputados que nos representan? ¿No hay diputados pobres? ¿Quién representa políticamente a los pobres? ¿Tienen que ser diputados de clase media o alta los que hablen en su nombre?

Comentaba en un escrito anterior que para 200.000 de esos 800.000 canarios, la pobreza es extrema; es decir, no sufren una pobreza que impida llegar a fin de mes o tener vacaciones, sino una que te impide tener seguridad de comer o dar de comer a tus hijos cada día. Una pobreza que no te permite tener garantizada una ducha diaria o un cepillado de dientes. Una pobreza, además, que la mayoría de estos canarios vivieron desde niños porque la heredaron de sus padres y de sus abuelos. Una pobreza que se hereda generación tras generación desde hace siglos. Puede comprobarse que es también una pobreza que se acumula en canarios con un alto componente de ascendencia aborigen. Háblales de ascensor social.

Estos 200.000 canarios que sufren pobreza extrema ¿Están inhabilitados para ser diputados? No digo yo que haya que ser pobre para defender políticas que ayuden a salir de la pobreza, pero pienso que a menos que se les escuche directamente, a menos que se pierda el miedo a hablar con los pobres y a preguntarles lo que piensan, se incurre de buena fe en el despotismo ilustrado, se cae en el “todo para los pobres pero sin los pobres”.

Por eso insisto en que hace falta una comisión de la verdad sobre la pobreza en Canarias. Una comisión que incluya a los partidos políticos pero cuyas conclusiones no dependan de cuántos diputados tiene cada uno. Una comisión de la que formen parte personas que sufren la pobreza junto a otras que han dedicado su vida a mejorar la de los pobres. Si de verdad queremos plantearnos nuestro principal problema como sociedad, si queremos dejar de gobernar en favor de los más ricos y en contra de los más pobres, la comisión de la verdad acabará emitiendo sus conclusiones sobre las razones del drama.

Continuar repitiendo las mismas políticas que en 40 años de democracia no han sacado de la pobreza al 40% de la población, es garantía de que todo seguirá igual. Igual para los pobres e igual para los ricos. Que no olvido que hay otros 800.000 canarios que viven bien. Dime después que no hay lucha de clases y que estamos en el fin de la historia. Dime después que no entiendes por qué se subleva la gente y surgen explosiones de violencia.