Un breve repaso sobre nuestra realidad

*Mientras el turismo en Canarias –en el 2018– alcanzó la cifra de 15,6 millones de visitantes, la tasa de paro en nuestras Islas, según la EPA, fue del 25,04% de la población activa: 273.700 desempleados. En el 2019 nos visitaron 15,1 millones de visitantes, con una tasa de paro anual del 21,03% con 237.000 desempleados.

Esta es una desproporción del empleo que genera el sector turístico en Canarias, reseñando que los empleos son precarios y de semi-esclavitud. De aquí hay que separar cuántos son los canarios activos en el sector y cuántos los foráneos.

Sin embargo, lo peor radica en que las grandes rentas no se quedan en Canarias –solo los salarios de la servidumbre–, pues son empresas multinacionales las que operan en nuestras Islas, llevando el dinero a sus sedes fuera de Canarias o a Paraísos fiscales, pues, adolece Canarias de la falta de un instrumento fiscal propio que le niega la metrópoli –y que los esbirros canarios tampoco exigen–, para que estas empresas se vean obligadas a pagar el Impuesto de Sociedades en nuestra tierra. El otro factor adverso es el deterioro medioambiental que genera el turismo de masas, la cantidad de residuos, el gasto de agua que detraen de la agricultura, el transporte de mercancías, refrigeradas o congeladas desde lejanos orígenes, millones de prolongados trayectos aéreos, todo en detrimento de otros sectores productivos como es el primario, el industrial…

Resulta draconiano, rapiñador y de chupóptero, que mientras las empresas del turismo hayan ganado ingentes cantidades en época de bonanza –que ha sido casi siempre– no tiren de las reservas obtenidas en Canarias para hacer frente a cualquier crisis y que sea con dinero público la forma de salvarle los muebles a estas saqueadoras multinacionales.

En la colonia todo está supeditado a la explotación y fuga de capitales. Hablando de fiscalidad, España –siempre con la anuencia de sus esbirros– nos da las transferencias de Sanidad, Educación… para que se paguen con las pocas rentas que quedan en Canarias, mientras las competencias en materia de Puertos y Aeropuertos las sigue administrando el Reino, pues son estos sectores los que generan mucho dinero.

Por otra parte, la inversión en I+D+I en Canarias ha sido nula –para impedir nuestro desarrollo interno– fijándose las cifras en 2018 en el 0,5 % de nuestro PIB y a la cola del Reino en 2019. Esto siendo Canarias la 8ª economía del Reino, sin contar todo lo que nos saquean, claro.

Añadimos que los canarios tenemos los sueldos y pensiones más bajas del Estado, la cesta de la compra más cara y una sanidad y educación en palpable deterioro. Aparte de los peores registros de pobreza y paro.

El turismo de masas ha hecho a Canarias rehén de una economía de dependencia absoluta, pero irreal, y ha sido el sector que ha propiciado desmantelar los nuestros –los verdaderamente productivos y reales conforme a nuestras singularidades–, todo porque junto al turismo ha sido inherente la especulación urbanística, economía de la que se han aprovechado una minoría caciquil y explotadora que hunde a Canarias en beneficio de sus intereses privados. Un último detalle: habría que investigar cuántos foráneos y transnacionales han comprado nuestra tierra por parcelas y ahí entra la descomunal cantidad de superficies comerciales que hay en Canarias.

Isidro León Santana