Telescopios, protección del territorio y cambio climático (V)

Jaime

El juez desestima la querella del Astrofísico y el Estado (publicado inicialmente el 10.11.2011).

Lástima que la Abogacía del Estado, para hacerle el juego al director del Instituto Astrofísico de Canarias, pierda su tiempo y distraiga sus actividades para intentar “empapelar” a periodistas, opinadores y columnistas. De tal modo, y mirando al lado opuesto de los cometidos que corresponden al Servicio Jurídico del Estado, no debe extrañar que la evasión de capitales continúe en alza y el fraude fiscal de los chorizos de guante blanco supere al del conjunto de los países europeos. Para más inri y escarnio, resulta que, además, los integrantes de la Abogacía del Estado en Santa Cruz de Tenerife, ocupada ahora de conculcar la libertad de expresión en La Palma, reciben cada mes del erario público unas retribuciones que ya las quisieran para sí como paga única anual cualquiera de las familias numerosas palmeras que cada mes golpean, a veces hasta romperse los nudillos, las puertas municipales del Auxilio Social para mendigar y no morir de hambre.

Sirva la anterior introducción para comentar que el director del Instituto Astrofísico de Canarias, un tal Francisco Sánchez, había tramitado hace ya algunos meses una querella contra quien aquí escribe al considerar injurioso lo que en la isla de La Palma -y también él por implicación directa-, todos ya sabíamos. Esto es, que las instalaciones astrofísicas del Roque de Los Muchachos vierten residuos tóxicos a los acuíferos, que el IAC abre pistas ilegales, que destruye flora y fauna protegida y, además, que desde antaño, los miembros de las instalaciones “busca marcianos” aplastan impunemente los yacimientos arqueológicos de nuestros antepasados guanches.

Ante tal relación de acusaciones realizadas en esta misma sección de “A Vista de Graja”, don Francisco Sánchez, sin cortarse y con la chulería hispana que caracteriza a todo los godos aquí residentes, se confabuló con la Abogacía del Estado para llevar a este humilde escribano ante los jueces. Para ello, cursó una querella criminal por injurias y calumnias que, además, incluía una solicitud para que, antes incluso de ser juzgado, se le imponga al articulista el pago de CIEN MIL EUROS por responsabilidad civil. Los inquisidores demandantes en su doble faceta de astrofísico y letrada, haciendo ostentación de su ideología autoritaria y de una mentalidad cavernaria, también pedían al Sr. Juez, prohibir, mediante su destrucción, la lectura de los artículos querellados. ¡Ahí es nada en manos de quién se encuentra la dirección de la ciencia, y la abogacía estatal!

Como no podía ser de otra forma, el autor de “A Vista de Graja” se ratificó ante el Sr. Juez sobre todas sus acusaciones, acompañando además abundante documentación probatoria sobre los desmanes que el Instituto Astrofísico de Canarias ha realizado durante todo estos años en el Roque de Los Muchachos, en el municipio de Garafía. Antes de concluir el acto de declaración, la Sra. Magistrada del juzgado lagunero, tuvo que amonestar verbalmente a la abogada del Estado querellante, doña Gema Esther Sotomayor, al no guardar las debidas composturas durante el acto de comparecencia del denunciado. Este hecho nos puede dar algo más de luz sobre la calidad personal y profesional de los querellantes mata grajas.

Tras conocerse el Auto de 12 de abril de 2012 en el que por parte del Juzgado de Primera Instancia de Instrucción Nº 1 de Santa Cruz de La Palma se sobresee la causa y se archiva la querella, don Francisco Sánchez se queda sin los cien mil euros reclamados y se le aplica por parte de la autoridad judicial una merecida cura de humildad, recordándole que, aunque director del Astrofísico, es solo uno más de los mortales que habitan el Archipiélago.

Aunque para ser más exactos, tendríamos que precisar que al susodicho, en su condición de foráneo hispano, habría que exigírsele, además, un comportamiento de mayor respeto y mesura hacia los ciudadanos de un Archipiélago en el que hoy continúa usando y abusando de unos privilegios sociales y económicos inmerecidos con el pretexto de dirigir una institución científica. Un Instituto Astrofísico que, aparte de devorar cada año ingentes partidas de dinero público restadas a los servicios públicos, también en materia medio ambiental y de patrimonio histórico solo nos ha reportado disgustos a La Palma y a Canarias.