Pierden los trabajadores y las libertades

A falta de conocerse la composición ideológica del nuevo gobierno de España, los resultados electorales del pasado 10 de noviembre no convocan al optimismo. Pasando por alto las valoraciones interesadas de cada cual, tanto en el conjunto del Estado como en Canarias, la denominada izquierda y la socialdemocracia pierden posiciones, y la derecha se radicaliza mediante la canibalización de Ciudadanos por parte de los fascistas, doblando estos su anterior representación. Digámoslo sin rodeos, los resultados electorales encienden la señal de alarma hacia el riesgo de un mayor debilitamiento de los derechos laborales y las libertades públicas, pero, lo que es peor, precisamente por efecto del suicida apoyo que un sector de los trabajadores han dado a las opciones de una derecha radicalmente enfrentada y enemiga de sus intereses. Si nos circunscribimos al ámbito territorial del País Canario, cae el bloque progresista en el que, con matices, incluimos a Nueva Canarias en su contranatura pacto con CC, se debilitan también PSOE y Podemos, pero además y, nuevamente, el soberanismo canario, vuelve a insistir en formar parte de las listas electorales en un contraproducente voluntarismo que, aunque con un programa coherente, de antemano ya le llevaba a la intrascendencia por su debilidad. No estaría mal una reflexión conjunta y propiciar encuentros de espacios ideológicos en los ámbitos de la izquierda real y de los soberanistas canarios, incluido el controvertido movimiento sindical.