Mujer y descendencia entre guanches

Jose Farrujia

A partir de la investigación desarrollada sobre este tema (aún parcial y condicionada, por ejemplo, por las escasas dataciones absolutas), sabemos que en la sociedad indígena de Tenerife las desigualdades sociales no estaban determinadas por el género, sino por el estrato social al que se pertenecía.

Los guanches momificaban tanto a hombres como a mujeres, rendían culto a una Diosa madre, prohibían a los hombres acercarse a las mujeres en solitario, bajo pena de muerte… y las mujeres participaban en las fiestas agrícolas de manera destacada.

La mujer, en este sentido, era valorada en función de su estatus social y, entre otros aspectos, también por su capacidad para engendrar a la descendencia.

Esta pauta se mantuvo arraigada incluso tras la conquista de Tenerife, pues los guanches siguieron manteniendo relaciones estrechas entre ellos e, incluso, con los indígenas llegados desde La Palma, La Gomera y Gran Canaria.

En la nueva sociedad resultante tras la conquista y colonización, el incumplimiento de este precepto, engendrar a la descendencia, podía llegar a ser objeto, incluso, de demanda de separación por parte de uno de los cónyuges.

Este fue el caso de Catalina Guancha, natural de Tenerife, cuya demanda quedó recogida en los protocolos notariales de Hernán Guerra (1508-1510).

El 4 de noviembre de 1509, Catalina dio poder general al escribano público Villagarcía, para que reclamara ante los jueces civiles y eclesiásticos por su matrimonio, pues estaba casada con Miguel, también indígena de Tenerife, quien no hacía vida marital con ella, razón por la cual no podía engendrar. Por ello Catalina solicitaba que se dictara sentencia de divorcio y se disolviese su matrimonio.

Este ejemplo es interesante por varios motivos. Por un lado, porque uno de los argumentos a los que la mujer podía recurrir para obtener la separación matrimonial era la imposibilidad para procrear y cumplir con uno de sus objetivos vitales.

Pero además, estamos ante un pleito entre indígenas, en una fecha relativamente temprana. Es decir, el papel de la mujer en la sociedad, una vez conquistada Tenerife, presenta algunas concomitancias con el sistema castellano, al menos en la visión de uno de los roles de la mujer en la vida.

José Farrujia