Más recursos en la lucha contra la actual crisis sanitaria, social y climática

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Terminaremos con la pandemia del coronavirus. No será fácil, habrá sufrimiento en el camino, pero, juntos en la lucha, saldremos. Cuando esto ocurra, seguiremos inmersos en una crisis climática, medioambiental, planetaria. Y en peores condiciones económico-sociales para hacerle frente. Desde la Confederación Intersindical queremos recordar que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) cada año, por acción directa de los distintos factores que producen el cambio climático, mueren millones de personas. Más de cuatro millones de estas muertes lo son por la contaminación del aire. Unos dos millones de muertes son por la contaminación en el aire interior de las viviendas, en las regiones más pobres y deprimidas. Otras centenas de miles de muertes están causadas por la influencia directa del aumento de temperatura, por toda la esfera planetaria, alterando el comportamiento de viejas enfermedades, y favoreciendo la aparición de nuevas (como la COVID-19); provocando fenómenos meteorológicos extremos, como las olas de calor, sequías e inundaciones más frecuentes; causando el deterioro de los suministros de agua y alimentos… La lucha contra el coronavirus nos está demostrando –suena triste– que se puede evitar aumentar esa fractura climática y medioambiental.

Estos días hemos visto cómo la contaminación atmosférica en China ha caído un 25%, reduciéndose el consumo de carbón un 36%, así como los vuelos de pasajeros en un 10%. En Italia, donde se relaciona la mayor mortalidad por problemas respiratorios ocasionados por el coronavirus con la contaminación, el cese de actividad también está consiguiendo un aire más limpio, y unas aguas más limpias, como por ejemplo en Venecia, que han vuelto a ser transparentes, mostrando peces por sus canales.

En el Estado español el nivel de polución por dióxido de nitrógeno ha caído un 55% durante las dos primeras semanas del estado de alarma respecto a los niveles habituales para la época, según un reciente estudio de Ecologistas en Acción. El dióxido de nitrógeno provoca cada año en España alrededor de 7.000 muertes prematuras según el Instituto de Salud Carlos III. El gran problema es que esta mejora medioambiental por la enorme minoración en la producción de contaminantes y de emisiones de C02, está asociada a una brutal bajada de la actividad social, comercial y empresarial, que se ha acometido como respuesta al ataque del virus, sin alternativa productiva. Pero las posibles reducciones de emisiones serían “puntuales” y no van a paliar la crisis climática, tal y como indica Greenpeace.

Desde la Confederación Intersindical apostamos por la lucha contra la crisis climática, con el convencimiento de que tenemos la ventaja de que se puede planificar; sabemos qué alternativas productivas, de movilidad, de comportamiento social se pueden aplicar. Albergamos la seguridad de que aplicar estas medidas sociales y económicas, este cambio del modelo social y productivo, no solo no nos empobrecerá, sino que generará nuevas formas de empleo, nuevas formas de negocio, nuevas riquezas colectivas.

Queremos aprovechar esta clara manifestación solidaria, de protección colectiva, de quererse como pueblo, para que pongamos esa conciencia de protección ante la “pandemia” que es la crisis climática. Pongamos la vida de las personas en el centro, porque esta crisis sanitaria nos ha recordado qué es lo verdaderamente importante, ha dejado al descubierto la fragilidad de la vida y la importancia de las redes solidarias, lo imprescindible de los cuidados, el comercio de cercanía, el enorme valor de lo público, empezando por la sanidad pero sin olvidar todo lo que entendemos como servicio público (desde el transporte hasta el acceso a la energía, desde la atención domiciliaria hasta la educación, limpieza, centros de asistencia, infancia, dependencia, mayores…).

Nuestra prioridad inmediata es proteger a las personas del coronavirus y prevenir su propagación, pero debemos abordar la emergencia climática sin mayor dilación.

Hacemos un llamamiento para que, una vez superada esta crisis sanitaria del coronavirus, que la superaremos, afrontemos la persistente crisis climática con esa convicción, con esa cohesión social y solidaridad que va más allá de nuestras fronteras, de un pueblo que se protege, que se defiende y lucha contra las adversidades como estamos demostrando. Invitamos a toda la ciudadanía a empujar y a exigir unida que se afronte la “pandemia” medioambiental para asegurarnos un planeta lo más habitable posible, para las generaciones actuales y futuras, para garantizar una buena vida para todas las personas.

¡Defiende lo público! ¡Defiende lo que es nuestro! ¡Por una economía para el planeta, para las personas! ¡Cambiemos el sistema, no el clima!