Los Sauces: gestión de la crisis

Wladimiro Rodríguez Brito

Es bueno leer los aciertos, más que los fracasos de los pueblos en la gestión de los recursos, máxime en tiempos de crisis, aunque de los errores también se aprende. Ahora tenemos delante el cambio climático, la covid-19, la sociedad urbano-consumista, el agotamiento de los recursos.

En La Palma, nos encontramos sequía y explotación de los acuíferos, y Marcos y Cordero tiene el caudal más bajo en la historia conocida. Veamos los últimos 78 años:

Entre las décadas de 1940 y 1970, antes de la sobreexplotación de las galerías, los caudales oscilaban entre las 2.640 pipas/hora del año 1956, y las 884 pipas del año 1949 (recordemos que el año 1948 fue uno de los más secos de la historia de las islas, debiendo recurrir a barcos aljibe para abastecer a las islas de El Hierro, Lanzarote y Fuerteventura).

Con las perforaciones de galerías cambió la dinámica, para alcanzar el nivel más bajo de la historia, 415 pipas en julio del presente año. No podemos olvidar, que en el año 1978 hicimos una manifestación en la plaza de Monserrat para parar las galerías, que desde La Caldera se dirigían a los nacientes. Logramos parar dichas galerías y se puso en marcha la Ley de Aguas, del pacto del progreso que mal explicamos, y la politizaron en contra nuestra, asociando dicha ley con la sovietización de los canales, todo lo contrario de lo que pretendíamos. Los que hemos pagado cuotas de galerías secas, cuando en 60 años estuvimos perforando algo más de 6.600 metros en la galería de los Tocaderos, no debíamos defender la sovietización de las aguas, incluidos los aljibes, como se ha vendido en el tema del agua.

Los Sauces fue un entorno singular, ya que eran un oasis rodeado de miseria, tanto hacia Barlovento como hacia Las Lomadas. En el año 1948 se suministró agua para el ganado y para lavar a Barlovento desde Los Sauces.

Pueblo con cultura de trabajo, con una propiedad fragmentada en 1.390 socios de la Comunidad de Regantes, con solo 3.670 celemines (unas 167 Has), es decir, algo menos de 3 celemines por partícipe. Es el mayor minifundio en funcionamiento que queda en Canarias, solo era comparable con zonas de La Gomera, hoy en crisis. Los caudales disponibles pregalerías, permitían aguas corriendo por acequias de tierra y riego a manta –aunque en algunos momentos con más de 600 pipas/hora-. A comienzos de los años 80 se regaba cada 30 días la mayoría del pueblo, mientras unos privilegiados de antiguos conventos regaban cada 8 días.

En estos años, con las luces de la democracia, las mujeres cortan la torna, enfrentadas a reminiscencias feudales, ya que la guardia civil mira para otro lado, actuaban solo si intervenían los hombres, y las tornas dejaron de abrirse para privilegios.

Tiempos nuevos:

Creación de la Comunidad de Regantes con Eligio Hernández Gutiérrez como Delegado del Gobierno (abril 1983). Con Hilario Batista al frente y la directiva de la Comunidad, se pone en marcha otra manera de gestionar el agua, planteando la mejora en la gestión, pasar de las acequias de tierra a la tubería, del riego a manta o llenar la poceta a minuto por celemín al riego por aspersión. Dicha directiva consigue del primer gobierno del pacto de progreso, con José Manuel Hernández Abreu, la cifra de 100 millones de pesetas, parte lo aportó el Cabildo de José Luis González Afonso, y pone en marcha, gestionado por dicha Comunidad más de 30 km de tubos y miles de llaves, para regar los más de mil comuneros, pasando de regar de más de 30 días, a 12 o 14 días con el mismo o menor caudal. Con posterioridad se construyeron dos balsas con un millón de pipas para retener el agua de invierno.

Debemos entender que los pasos dados por dicha Comunidad, hacen que este pueblo sea un emporio agrario, con pocas tierras “balutas” o abandonadas, con una comunidad de agricultores sauceros cultivando en una amplia superficie de la isla, ya que solo en el barranco tienen algunas huertas abandonadas debido a su mala comunicación.

Riego de 12 días, ahora para los meses de agosto y septiembre, solo lo podemos entender por una buena gestión, en la que entra lo público y lo privado. Las balsas de Adeyahamen y Bediesta juegan un papel de prevención y compromiso.

Hemos de reconocer la gran obra que realizó en ese momento la dirección de la Comunidad de Regantes. ¿Qué sería de Los Sauces hoy con 400 pipas y riego a manta?

Creo que estas líneas no las sembramos en campo cubierto de rabo de gato. Tenemos mucho que hacer en la isla.

Wladimiro Rodríguez Brito