Los contagios impiden el turismo, pero el turismo propicia los contagios. Se acabó el turismo

Chema Tante

Yaiza Castilla, del partido casimiro, Consejera de Turismo y, aunque ella lo ignora, de Industria y Comercio, no hace sino inventar historias para resucitar al muerto del turismo masivo. Ahora derrocha las perras públicas en una campaña para contener los contagios. ¿Para salvar vidas? qué va. Para resucitar al turismo. Y yo, Chema Tante le canto a Yaiza casimira las verdades.

Me pregunta uno que por qué digo “Yaiza casimira”; que por qué llamo casimira a Yaiza Castilla, Consejera de Turismo, Industria y Comercio del des-Gobierno de Canarias. Pues lo explico. Creo que hay que referirse a la gente por su nombre y adscripción: Así, hay que llamar a Ángel Víctor “psociata” y a Román “neocanario” (aunque a partir de ahora les voy a llamar a los dos “cobiellacos”, que es lo que son), y a Noemí “podemos” (a partir de ahora, “nopuedo”) y a Casimiro hay que llamarlo “casimiro”, porque, siendo el PSG lo mismo que “casimiro”, lo lógico es nombrarlo de la manera más explícita. Por eso, Yaiza es “casimira”. Más nada.

El grave malejón que afecta a la vida política, también en esta Canarias desafortunada nuestra, es que, votemos a gente preparada o a zotes, el resultado es siempre el mismo desastre social, porque quien manda es otra gente. Llegaron al poder, sucesivamente un tecnócrata desquiciado, como Adán, un ignorante supino, listo como el hambre, Paulino, que para perras es como “cochino pa’fregaúras”, un economista neoliberal, es decir, tolete, y encima memo, el genuflexo Clavijo, y la consecuencia es la que estamos sufriendo. Una Canarias “en cabeza de lo malo, a la cola de lo bueno”, como decían los cobiellacos y la nopuedo, cuando estaban en la leal oposición. Entonces llegó al poder gente preparada, oiga. Un doctor en filología, formado en política en el Mesón de la Montaña de Arucas, un doctor en medicina, especializado en gestión privada de la función pública, una licenciada en administración, fracción 15M, y un licenciado en letras, sección Torre del Conde. Un poker de fieras, que se disponía -creíamos- a sacar a Canarias de su marasmo social. Que iba a hacer que las perras se distribuyeran con equidad y que dejáramos de contribuir al calentamiento global trayendo decenas de millones de personas en largos contaminantes vuelos y dándoles de comer alimentos viejos traídos de remotos lugares.

Creíamos, en un fuerte engaño, porque -me lo dice siempre Federico Aguilera Klink- nos olvidábamos de que quien manda en Canarias es otra gente. La que yo llamo la banda de desalmados empresarios ciegos, inválidos y oligofrénicos.

Hace días escribí un artículo que no me atreví a publicar. Venía a decir que lo que quiere este gentuallo es matarnos a todas y todos; que no quede más canario o canaria que quienes les sirven, para que les dejemos de jeringar; para que puedan, esos despiadados empresarios, hacer su negocio, destrozar lo que queda de las islas, chingar bien chingado el territorio y seguir calentando el planeta. No me atreví a publicarlo, porque me parecía muy bestia. Aunque lo creía. Vaya si lo creía. Y lo sigo creyendo ahora. Más todavía. Nos quieren matar. Quieren que desaparezcamos. Así, solamente quedará para votar gente como el de la chistera. Y se acaban los requilorios.

Porque la estimación del Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud de Washington IHME no es nada simpática. Las muertes en Canarias, por la covid-19 subirán sin tasa. Es la previsión, que podría evitarse, pero no lo evitan, porque el turismo tiene que resucitar. Lo mandan el Dios TUI y sus profetas Marichal y Cobiella.

No puede ser que Yaiza casimira no se entere. Igual que los cobiellacos y la no puedo; tienen preparación y pesquis para saber que, por supuesto, si hay covid-19, el turismo no viene. Lo sabían antes, pero miraban a otra parte, y mintieron, a ver si el turismo no se enteraba. Porque, como la enfermedad se declara más tarde, cuando las y los pobres infelices cayeran, ya estarían de vuelta…

Pero Johnson y Merkel y Macron, que obedecen a otros dueños, sí sabían lo que había en Canarias. Y contuvieron al turismo. Lo mejor que hicieron, usted. 

Y ahora me sale Yaiza casimira, otra vez con su guineo, haciéndose la loca de que hay que bajar los contagios, para salvar el turismo. Como si ella no supiera que este es el cuento de nunca acabar. Tomas precauciones, bajan los contagios, y, a lo mejor, engañas a las y los chonis y viene el turismo. Pero entonces, Yaiza casimira lo sabe perfectamente, si viniera el turismo, inmediatamente recrudecerían los contagios. Porque el turismo, tal y como lo han concebido estos crueles empresarios, supone copeteo, bailoteo, tendereteo, toqueteo. Todo lo que induce, más temprano que tarde, a quitarte la mascarilla y a compartir alegremente el virus.

Claro. Yo creía que Yaiza casimira, Ángel Víctor y Román, los cobiellacos, Noemí la no puedo y Casimiro, el ídem, no se enteraban. Ahora me doy cuenta de que sí. Sí se enteran. Lo que ocurre es que, si no nos quieren matar, no les importa un pito que nos muramos. De la covid-19, de las patologías que no podrán ser atendidas por la saturación del sistema de salud o, quien escape, de hambre, literalmente. Yaiza casimira no. Ella tiene el papeo asegurado. Por AXXA.

Y, para que no sea por no repetirlo, lo hago de nuevo. No hay otra manera de encontrar trabajo para la gente canaria que desarrollando y recuperando otras actividades económicas distintas al turismo. Porque el turismo ni viene ni vendrá. Y si no lo hacen, si no buscan alternativas, están actuando de una manera criminal. Porque es un crimen matar a la gente. O de covid-19, o de otras enfermedades que no podrá atender el sistema de salud o de hambre, así de duro.

Porque si alguien cree que será el Ingreso Mínimo Vital, quién salve del hambre, que se olvide y si alguien se fía del Ingreso Canario de Emergencia, que sepa que quién lo recibió, ya se lo gastó, en caviar y espumoso, y ya no queda más. ¿Estás ahí, Noemí no puedo?

Chema Tante (La casa de mi tía)