Los cómplices del virus

Sin rodeos

El vuelo desde Madrid con destino a Canarias, en el que una aeronave en periodo de confinamiento ocupaba casi al completo sus asientos y a un distanciamiento de unos pocos centímetros entre los pasajeros, no puede ser cerrado por las autoridades españolas y canarias como una simple anécdota.

Si insolente fue la inicial justificación de los responsables de la línea Iberia Express tomando como tontos a los ciudadanos de esta colonia administrada por España, la reacción de los gobiernos de la metrópoli y de su franquicia en Canarias presidido por el demagogo, Ángel Víctor Torres, sobrepasa la línea de lo tolerable. El primero calla, el segundo suma una impertinencia más a su ya amplio currículo de despropósitos durante la actual alarma sanitaria   

En la peor crisis sanitaria de la edad moderna, en la que los muertos e infectados se cuentan por decenas de miles, el ejecutivo español desprecia las inspecciones en los trayectos aéreos con Canarias haciendo caso omiso a sus propios decretos y protocolos de aislamiento ciudadano. Aunque hay quienes pudiesen sospechar que, al hilo de las insistentes peticiones del Gobierno canario para el irresponsable relajamiento de las medidas de seguridad, sus socios en Madrid hayan ahora puesto en práctica nuevas fórmulas de ensayo con nuestras islas para, aprovechando el distanciamiento del Archipiélago con la metrópoli, tantear a prudente distancia el verdadero potencial de exportación de la COVID-19. Esta posibilidad, seguramente para algunos descabellada, no lo es más que las circunstancias habidas con el vuelo en cuestión y las delirantes explicaciones o silencios de las autoridades.

La principal enseñanza que nos ha dejado la actual pandemia, es inequívoca: la estrategia frente al control de la pandemia, no la marcan los gobiernos sino las élites financieras y empresariales que anteponen sus intereses espurios a la de la salud y vida de las personas. Por desgracia, el actual ejecutivo canario ha dado muestras suficientes de poder enseñar a los dirigentes de cualquier otra comunidad en tales y miserables prácticas puntualmente señaladas por Intersindical Canaria.