La verdadera utilidad de la agenda canaria

Raúl Vega

Repetición de elecciones, ascenso de la ultraderecha, pero al día siguiente PSOE y Podemos anuncian un acuerdo de gobierno sin vetos. Lo que no habían conseguido en los tres meses anteriores lo lograron en un día. El efusivo abrazo de Iglesias y Sánchez quedará en nada, en cualquier caso, si no se consiguen otros apoyos. Entre los dos tienen 155 escaños. Sumando los previsibles 3 de Más País, 158. El escaño del Partido Regionalista de Cantabria es bastante factible y no parece difícil que BNG y Teruel Existe cedan el suyo. 161. El PNV podría apoyar el pacto. Tiene 6, 167. Faltan 9. No es previsible que Ciudadanos se abstenga siquiera con sus 10 escasos escaños y un posible cambio de timón, por lo que habría que contar con ERC que tiene 13, aunque sea una abstención para que haya gobierno en segunda votación. En medio aparece CC-NC con 2 diputados y un cacao importante en la cabeza.

Si esos diputados votan que sí, Pedro Sánchez obtendría 169 votos afirmativos por 168 votos negativos. Con la abstención de ERC, una abstención no a cambio de nada probablemente, los diputados canarios volverían a ser decisivos. Otra cosa es que estén a la altura de las circunstancias. Ya hay voces en Coalición Canaria, como la de Carlos Alonso, que se opone al apoyo al gobierno de centro izquierda. Ana Oramas ha afirmado alegremente que “para los canarios Podemos significa Venezuela”. Por el lado de Nueva Canarias el voto afirmativo parece más claro, pero hablamos de un partido muy dañado por la no comprendida reunificación en las recientes elecciones. Una unión sumatoria que cargos de notable importancia como Antonio Morales ha criticado. Con el partido hecho jirones, lamiéndose las heridas, una nueva negativa de este tipo podría ser mortal, pero el voto positivo si Oramas vota que no o se abstiene, sería una ruptura programática desde el principio. ¿Qué va a hacer María Fernández cuando le toque? ¿Desdecir a Quevedo y votar como Oramas o seguir el trabajo de su antecesor? Recuerden que el escaño se lo reparte dos años y medio Nueva Canarias y un año y medio Coalición Canaria. Y que, si finalmente hay gobierno, pretenderá durar cuatro años y aprobar presupuestos.

Más allá de lo que voten y del jardín en que se metieron con esta alianza electoral a las prisas, ya se vuelve a hablar de “hacer cumplir la agenda canaria”. ¿Qué es la agenda canaria? Según se deduce, cumplimiento del REF y el Estatuto de Autonomía, que se pague la deuda del Plan de Carreteras y que se garantice la correcta financiación autonómica. Es una agenda canaria a la defensiva, que solo plantea que se cumplan los compromisos ya adquiridos por el Estado con Canarias, cuestiones que ya deberían estar más que claras y que se deben cumplir por ley. Es una burla a la ciudadanía canaria, por parte del presidente del gobierno de turno de España y por parte del nacionalismo timorato. Con todas las prevenciones posibles se puede calificar de positivos los logros del 2016, 75% de subvención para viajes entre islas y al Estado, 100% para mercancías y la separación del REF de la financiación autonómica. Sin embargo, siguen faltando medidas concretas que mejoren de manera certera la vida a la mayoría social de las islas. Seguimos con preocupantes datos de paro y pobreza, con trabajos precarios, con unas islas con récords turísticos e indicadores sociales de pena…

¿Qué debe contener una verdadera agenda canaria que ilusione a nuestro pueblo? Primero que nada apoyar sin ambages la derogación de la Reforma Laboral y la Ley de Seguridad Ciudadana. Eso nos afecta a todos. En ese sentido, inspecciones recurrentes que ataje el fraude laboral en Canarias, la contratación en negro y, en definitiva, el trabajo temporal y precario. En segundo lugar, aspirar a las máximas competencias posibles. Por ejemplo, en relación a nuestras aguas. En ese sentido, que Canarias tenga voz y voto a la hora de asignar las cuotas de atún rojo a nuestros pescadores que actualmente son deficientes. También en materia de agricultura y ganadería, penalizando las exportaciones que compitan con el producto local, y así acabando con el negocio de los intermediarios. En tercer lugar, tener presencia pública efectiva en los aeropuertos canarios. Si están en proceso de privatización, nosotros nos quedamos con su gestión en manos públicas. Así velamos por recintos que son esenciales para un territorio insular como el nuestro y no lo dejamos en manos ajenas y privadas. En cuarto lugar, potenciar las energías renovables desde abajo, con participación efectiva de las administraciones y creando las herramientas para formar en las islas a ingenieros que se encarguen de desarrollarlas.

Son solo algunos esbozos a vuelapluma pero tienen, como ven, un mayor calado que las peticiones descafeinadas del nacionalismo clásico en Canarias, aquel que se contenta, como diría Arzalluz, con carreteras. Solo así se amortizan esos dos votos claves. ¿Son Quevedo y Oramas los más indicados para profundizar en la cacareada agenda canaria de manera efectiva, con peticiones de calado y mejorando la vida de la mayoría social del Archipiélago? He ahí la pregunta. Lo cierto es que llevan muchos años en el Congreso de los Diputados. Si la mayoría social de Canarias está alejada del nacionalismo, al menos de este, como dicen algunos analistas, es porque ese nacionalismo no ofrece alternativas ni mejoras en la vida cotidiana de la gente. Si se empezara a profundizar en esa repetida agenda canaria hasta hacerla útil para todas las personas que habitan este país, probablemente la respuesta popular y electoral sería mayor. Si estos representantes y estos partidos no son capaces de hacerlo, si los otros diputados están pendientes de un dedo de Madrid que le diga qué hacer, es necesario, para quien considere que todo esto es positivo, que se empiece a construir una alternativa netamente canaria y netamente popular, de abajo a arriba.