La venganza y negocio esclavista de la señora de La Gomera y el gobernador de Gran Canaria

Pedro Hernández-Guanir

PRESENTISMO HISTÓRICO Y ÉTICA UNIVERSAL

Una cosa es la tendencia del “presentismo histórico”, interpretando el pasado con ojos del presente, y otra es la ÉTICA UNIVERSAL, de JUZGAR Y VALORAR desde el PRESENTE, las acciones de explotación y abuso de unas personas sobre otras en cualquier época y lugar.

De no ser así, no podríamos juzgar los crímenes del Nazismo, porque hay quienes lo justifican dado el contexto de la época.

LA DENUNCIA HISTÓRICA DE DOS DOMINICOS

Hay que entender que es el propio clero de la época el que reacciona críticamente, así como voces tan conocidas, como la de:

Fray Alonso Espinosa que, a menos de 80 años, después de la conquista, llegó a Tenerife, desde Guatemala, interesado por los milagros de la Imagen de la Candelaria, fue un defensor del pueblo guanche, con expresiones como estas:

“Cosa averiguada es, por derecho divino y humano, que la guerra que los españoles hicieron, así a los naturales de estas islas como a los indios en las occidentales regiones, fue injusta, sin tener razón alguna de bien en qué estribar” […]

El padre Espinosa estaba influido por Fray Bartolomé de las Casas, otro fraile dominico, obispo de Chiapas (México, en aquel entonces, territorio bajo jurisdicción de la Capitanía General de Guatemala), el mayor defensor de los indios, denunciando el abuso sobre ellos:

Por mis propio ojos pude comprobar cómo se cometían sobre “aquellas gentes mansas y pacíficas las mayores crueldades y más inhumanas que jamás nunca en generaciones por hombres crueles ni bárbaros irracionales se cometieron, y estas sin ninguna causa ni razón, sino solamente por la codicia, sed y hambre de oro insaciable de los nuestros”.

CAMBIO DE SEÑORES Y ABUSO

En La Gomera, tierra en que los naturales habían mantenido constante trato con los portugueses, al efectuarse la ocupación castellana se dividieron las gentes en dos bandos, pero, por Orden de 31 de agosto de 1484, los monarcas instaron a los gomeros a que aceptaran traspaso de poder realizado sobre Hernán Peraza y su mujer D. Beatriz de Bobadilla. Como se sabe, los gomeros no solo dan muerte al conde, en 1488, sino que a causa del castigo de la viuda se produce una rebelión, que ella y sus dos hijos tuvieron que refugiarse en la torre, recibiendo la ayuda con mano de hierro de Pedro de Vera, gobernador de Gran Canaria, en 4 de marzo de 1489.

VENGANZA Y NEGOCIO EN LA ESCLAVITUD DE LA GOMERA

La represión fue rápida y eficaz; pero luego, tanto él como doña Beatriz (mujer violenta y dura a la que no soportaban sus mismos compatriotas) tomaron drásticas medidas de castigo y vendieron a los gomeros como esclavos, sin atender a ninguna razón atenuante. No solo propiciaban un castigo, sino que se lucraban del negocio esclavista.

CARABELAS DE ESCLAVOS

Todavía sin la conquista de América y sin la explotación a indios, carabelas procedentes de las Islas cruzaban el Estrecho de Gibraltar y se dirigían a los buenos mercados levantinos y baleáricos. A Valencia llegaba en 1489, el primer cautivo procedente de las Canarias. La trata de este primer año arroja un total de 39 “cabezas”, la mayoría de las cuales son mujeres y niños de ocho a doce años. Como el viaje era muy largo y los gomeros no debían estar acostumbrados a tamañas navegaciones, no es raro que del lote de once cautivas presentado en diciembre por el mercader Gaspar Valentí, muchas de ellas estuvieran enfermas.

HEREJES y MALHECHORES

La prueba más fehaciente de la represalia tomada sobre los gomeros por la Bobadilla y Pedro de Vera la constituye la correspondencia cruzada entre D. Fernando y el gobernador de Ibiza a causa de una carabela portadora de 90 cautivos que arribó a aquella isla. Las frases de las cartas reales, en las que se tilda a los gomeros de herejes y malfactores para con su señor, justificaban el negocio.

COMPLICIDAD REAL

El rey envía la orden al gobernador ibicenco, el 18 y 23 de julio, de no poner reparos a los tratos de D. Beatriz de Bobadilla para la venta de los gomeros.

Las quejas no tardaron en ser formuladas a los monarcas por parte del clero de las islas. El obispo de Canarias fue el más fuerte valedor de los isleños, demostrando lo injusto de las presas, puesto que la mayoría de los esclavos vendidos eran cristianos. Por ello, el rey D. Fernando designa, en 1490, a los prelados en tutores de los gomeros, los cuales debían ser liberados.

¿CÓMO INDEMNIZAR LA LIBERACIÓN DE LOS ESCLAVOS?

Para indemnizar a los actuales dueños de la pérdida que la manumisión de sus esclavos, iba a reportarles, ordenó que los causantes del atropello, D. Beatriz y Pedro de Vera, depositaran cada uno 50.000 maravedís.

En marzo de 1491 el soberano escribía al baile general de Valencia que debía considerar como libres a todos los esclavos que hubiera en el reino, procedentes de La Gomera.

LA LUCHA DE LOS PARIENTES

A la acción intercesora de la Iglesia se unió a la de los propios parientes de los apresados, llegando hasta el mismo rey, pidiendo justicia. Siendo una tarea tan complicada, solo ellos podían lograrlo.

Uno de los familiares de los cautivos fue Bartolomé Hernando, quien conseguía en 27 de octubre de 1500 que D. Fernando lo atendiera en Granada y pusiera bajo su amparo, proveyéndole de una cédula firmada de su mano, para que recorriera los reinos de Aragón en busca de sus allegados y amigos, esclavizados sin razón.

Pedro Hernández-Guanir