La tasa turística no puede esperar

Sin rodeos

La teoría de que en Canarias no debe aplicarse la tasa turística con el pretexto que ello ocasionaría una disminución de las visitas al Archipiélago carece de rigor, y para ello sólo hay que observar lo sucedido en los territorios que ya han instaurado esta pequeña carga impositiva con el objetivo de contrarrestar los negativos efectos que la sobre población y la explotación turística ocasionan a nuestro territorio. Las opiniones contrarias al Impuesto de Turismo Sostenible que tanto desde la derecha política como del empresariado se plantean, nos resulta de una hipocresía extrema conociendo la desacerbada avaricia de la patronal hostelera, además de su demostrada indiferencia ante el desgaste que sufre nuestro territorio y sus recursos naturales. Otra cosa muy diferente dirían si ese mismo impuesto que se pretende destinar a la protección y el mantenimiento de los recursos naturales fuese directamente a sus bolsillos pero, evidentemente, no es éste el caso. Ahora que, por fin, se plantea la posibilidad de desbloquearse la implantación de la tasa mediante una mayoría parlamentaria, Intersindical Canaria, vuelve a reivindicar su rápida aplicación en el convencimiento de que éste impuesto resarcirá, al menos parcialmente, la insostenible presión de los cerca de 14 millones de turistas que cada año visitan Canarias. Una medida esta, que ante el inexplicable silencio de las dirigencias sindicales, es unánimemente aplaudida por la mayoría de los trabajadores del sector de la hostelería.