La salud colectiva al servicio de las cuentas empresariales

Chema Tante

La cuestión no es nueva, pero es grave, es urgente y, lo peor, no está en absoluto resuelta. Todo lo contrario. Se trata de la prevalencia del dogma neoliberal, que ha pasado a ser considerado falazmente dogma teórico económico, de que la búsqueda del beneficio a toda costa, a cualquier precio y el fortalecimiento de las fortunas y grandes empresas, es provechoso, no para esas fortunas y empresas, sino para toda la sociedad.

Por eso, todo, absolutamente todo, incluso como estamos comprobando dolorosamente en estos días, hasta la salud colectiva, debe ponerse al servicio de las cuentas de resultados empresariales. Nada debe impedir que las empresas ganen más y más.

Según este esquema, los conceptos como la vida humana y la habitabilidad del planeta, pasan, aunque parezca mentira, esa es la realidad, a un segundo plano, porque primero están las empresas que, dicen con insoportable guineo “son las que crean empleo.

Lo que decía Pierre Rabhi en 2008 podía haberlo dicho 20 años antes, pero, doce años después, el estado de cosas no ha variado en absoluto. Las tremendas crisis sanitaria, económica y social que se han unido a la climática y que no han desaparecido en absoluto, no dejaron enseñanza ninguna. Al grito mentiroso de que lo único importante es preservar el empleo, los gobiernos estúpidamente temerarios del mundo, desde Canarias a USA, están actuando como si no hubiera pasado nada, como si no estuviera pasando nada. En Canarias, que venga el turismo, cuánto más y cuánto más pronto, mejor, y lo atenderemos como antes, con productos y combustibles fósiles importados. Porque la agroecología es muy cara y “resta competitividad al negocio”.

Están locos y nos están asesinando.

Chema Tante en La casa de mi tía