La Palma, el fuego y la geografía

Wladimiro Rodríguez Brito

Lo ocurrido en 48 horas en el N.W de La Palma es una lección de geografía, en la que encontramos naturaleza, topografía, régimen de vientos, actividades agrarias, en un medio complejo ya que, se mezclan barloventeo y sotavento, en la misma isla, la Canarias vaciada (valga como ejemplo, la montaña Vaquero, en la que comparten con vegetación laderas de los alisios y de sotavento al poniente). Dejando los Tagastes y el monte verde (hayas, laureles, aceviños, helechos, zarzas) encontramos cultivos de almendros hoy asilvestrados, viñas cultivadas en rozas, entre los pinos. Las viviendas están dispersas; entre un paisaje revalorizado ocupado en algunos casos por urbanitas que no cultivan el entorno de la misma.

Conviven las Canarias vaciadas hacia Cueva de agua el Castillo, y las Canarias más activas, Las Tricias, en la que se mezclan campesinos y urbanitas. Es decir, en unos metros cuadrados tenemos numerosas culturas y lo que es más importante, una población que no se integra en el territorio agrario, al menos en los conocimientos empíricos de antaño. Cultura campesina que, en junio, en torno a las viviendas la gañanía y las bodegas, tenían las tierras limpias. En muchos casos, las zonas de cultivos los labraban, tanto como actividad agraria como prevención de incendios.

En unos kilómetros cuadrados de territorio tan complejo, se produce un incendio. En primer lugar, la carencia de viento, como factor positivo, a la que hemos de añadir la actuación rápida de los medios humanos ante una topografía difícil. Otro factor positivo, los barrancos, con contrafuegos de una topografía complicada para cortar la vía hacia al oeste (teníamos las ventajas de las zonas cultivadas de viña y el cortafuegos de Las Tricias, acompañada con cañones de agua).  Hace algunos años Pilar Mata y Gerardo y numerosos campesinos del lugar, cerraron los portillos, por los que solía escapar el fuego hacia el poniente de la isla.

El primer día fue muy importante y en consecuencia al carecer de vientos que no empujaba las pavesas hacia la zona sin quemar. La sorpresa fue el agua y los cañones batiendo los avances del fuego con los equipos humanos de nuestro personal ambiental, más el apoyo aéreo. Se inauguró otra muy útil y construida por el Cabildo que había sido polémica. Posiblemente el complejo de tuberías y depósitos más amplio de Canarias, tema que debemos leer con más respeto instalaciones que alcanzan tres municipios (la carencia de vientos, los cañones de agua unido al coraje de las brigadas cortarán el frente oeste).

La sequedad del campo, la poca actividad humana, crea unas condiciones para un gran incendio, al cortar el avance oeste, las llamas miran para naciente. Ahora con más combustible, el fuego miró a Garafía, más rica en suelos, regada por los alisios de Llano Negro a Franceses.  Estamos una de las zonas más productoras de alimentos de Canarias, en los tiempos de racionamiento lo fue. De aquí partieron numerosos barcos de alimento: queso, cereales, papas y también carbón, leña, varas para el tomate para la Gran Canaria de Pepe Monagas y el hambre, tras las guerras.

Ahora es un territorio con pocos campesinos, casi sin cultivos, nos quedan unos ganaderos con ganados en cercas con vacuno, rebaño de cabras y ovejas y amplias zonas ocupadas por el monte, pinos, montes verdes y zonas degradadas, pajón, helechos, zarzas y otros matorrales.

Zona ideal para un gran incendio: carencia de agua, cultivos y falta de un cortafuego. El principal aliado es la carretera, acompañada con una docena de ganaderos entorno a la misma. Ante una situación preocupante, el fuego mirando para Barlovento, nos visita D. Alisio, moviendo una masa de aire del Nordeste fresco hacia la zona quemada ¿Y ahora? En su recorrido hacia poniente avivó el fuego hacia la costa de Santo Domingo.

Por ahora, nos dio un respiro a los campos cargados de combustible, carente de prevención y en consecuencia esperando para otra visita del fuego.

Sería ideal que aprendiéramos, en lo que no fue, el fuego en los pinares del N. mirando para La Caldera y por el sur, el fuego en el monte verde, atravesando  la sequía, sobre todo las laderas que miran hacia poniente, tanto en Garafía como en Barlovento.

Separemos los vistosos medios aéreos de la mirada e ignorada prevención, poco dada a las ruedas de prensa. Hemos tenido mucha suerte, enhorabuena, tanto para los tiznados como para el resto. Incorporemos agricultura y ganaderos a La Garafía huérfana e ignorada. Hacer formar a los campesinos que podemos sembrar y plantar campesinos, valor añadido social y económicamente a los menos, cuidando el viento con menos riesgos. Hemos tenido suerte, yo creo que la suerte hay que sembrarla y regarla. Hagamos unos surcos, pongamos unas semillas de futuro más comprometido entre lo urbano y lo rural. La prevención es una asignatura pendiente en Canarias, en Australia y en California.

Sembremos prevención en Garafía y en Canarias, no olvidemos que en unas horas “prestadas” de don Alisio embarcó el fuego sobre lo quemado y el mar. No nos arregostemos, hagamos prevención.

Wladimiro Rodríguez Brito