La estructura y la superestructura

Antonio Cabrera de León

La estructura de algo es el conjunto de cosas imprescindibles que lo componen. Sin las cosas o elementos estructurales ese algo no podría existir. Por ejemplo, en una orquesta los músicos son estructurales. Si no hay músicos no hay orquesta. Naturalmente hacen falta más cosas, como los instrumentos musicales, pero no son estructurales porque si no los tenemos el ser humano es capaz de crear música con su cuerpo, palmeando, taconeando o cantando. Lo realmente estructural de una orquesta son sus músicos. Como en una biblioteca lo son sus libros.

Leo que Campechano primero creó una estructura fiscal en la Zarzuela para robarnos 50 millones de euros. Digo 50 para referirme exclusivamente a los impuestos que no quiso pagarnos por los 100 millones de la propina saudí. Con esos 50 millones se paga en España, por ejemplo, la sanidad de 30.000 personas. Podríamos decir que el Campechano dejó sin asistencia sanitaria a toda la población de La Gomera y El Hierro durante un año para comprar el silencio de Corinna; al final pa na porque Corinna ha empezado a largar. Pese al robo, nosotros no hemos dejado a nadie sin sanidad, pero a costa de aumentar nuestra deuda. Esa es la cuestión: el rey creó una estructura para robarnos y nosotros acabamos más endeudados. Tanto, tantísimo, que quizá un día no podamos pagar la sanidad de nadie, aunque él y sus tataranietos sí podrán pagarse la suya.

Lo han echado de palacio, y lo echarán de España si hace falta, en un intento de conservar la auténtica superestructura que es la monarquía. En su seno se cobijan estructuras de medio pelo, de Borbones y Pujoles, de Bárcenas y Zaplanas, meros chiringuitos puestos fácilmente al descubierto; pero también grandes estructuras más cualificadas de todos los Florentinos, Botines y Amancios que en el mundo son.

La superestructura monárquica es el conjunto de relaciones imprescindibles para que quienes llevan siglos mandando continúen ordeñándonos. Con ella mantienen sus privilegios los jerarcas católicos. Con ella, quienes se consideran dueños de España nos sustraen miles de millones cada año mientras nos mantienen en la ignorancia con sus medios de sofronización. Si no fuera por los medios digitales, hoy seguiríamos ignorando las andanzas campechanas.

Nadie sabe cuáles serán los acuerdos finales en la Unión Europea. El fiasco de Calviño no presagia un camino fácil. Existe un convencimiento general de que habrá cuantiosas partidas para paliar el desastre. Cuando las vea lo creeré, pero eso no debería impedirnos hacer nuestros deberes: poner al país fiscalmente en el promedio de la zona euro y eliminar cualquier privilegio tributario, concordato y monarquía incluidos. Si no somos capaces de abordarlo, ¿dónde queda el progresismo y la justicia?

Antonio Cabrera de León