La depravada televisión autonómica

Sin rodeos

La televisión autonómica canaria, persiste en hacerse notar como un engendro de anticanariedad y grosería en contenidos, pero también en una máquina derrochadora de dinero público en gestión. Ahora, lamentablemente, el escándalo ha tenido como objetos pasivos a sus 300 trabajadores, quienes, con ocasión de las fechas navideñas y del 20 aniversario de la indeseable existencia del canal televisivo, fueron desplazados a Gran Canaria en vuelo privado y recibieron alojamiento hotelero de primera para que participaran en una fiesta-comilona que tuvo su continuidad con barra libre hasta la madrugada. Este obsceno acontecimiento se produce en una nación, Canarias, con unos indicadores sociales y laborales paupérrimos, y unos servicios públicos en los que, a sus puntales de sujeción, los trabajadores, se les sobreexplota y castiga con carencias de derechos laborales y recortes salariales. Independientemente de la cuantía del dispendio de dinero público para el macro tenderete, el Gobierno canario también tendrá que aclarar cuál es su baremo en valoración del conjunto de los trabajadores públicos, y dónde sitúa, frente a sus mimados trabajadores de la televisión, a los profesionales de la Sanidad, la Educación Pública o de Servicios sociales a los que, despóticamente, se les niega el pan y la sal.