La decepcionante política laboral del nuevo Gobierno

Sin rodeos

Recién iniciada la andadura del nuevo Gobierno, el plazo de 100 días de gracia para poder evaluar  la calidad de gestión del ejecutivo presidido por don Ángel Víctor Torres se nos antoja excesivamente larga, y con ello,  resignarse a pasar por alto los importantes despropósitos que ya acumula el denominado pacto “progresista”. Conocido el déficit existente en las plantillas de la sanidad pública canaria y los recortes que les han sido impuestos al sistema asistencial, chirrían las instrucciones dadas por el nuevo gobierno a las gerencias sanitarias para que restrinjan salvajemente los gastos en la contratación de trabajadores, mientras la sanidad privada, con dinero público, continúa  aumentando su cartera de servicios y hurta los profesionales al sistema público. Pero, sin abandonar el mundo laboral, sorprende también el desdén con el que el mismo equipo de Gobierno  responde a las interpelaciones de la sociedad majorera y de los 400 trabajadores  para que se dilucide el futuro laboral del hotel Oliva Beach y las causas por la que los ejecutivos  español y canario continúen sin dar respuesta razonada a los motivos del actual bloqueo a la rehabilitación de las instalaciones hoteleras. Tras dos meses de espera, y tras habérselo solicitado, el presidente Ángel Víctor Torres no ha encontrado treinta minutos en su agenda para reunirse con los trabajadores, cosa que si ha hecho con diferentes representantes del mundo empresarial, algunos de ellos convictos de reincidente conducta antisocial con sus empleados.