La cueva…

Jose Farrujia

“No es lo que miramos lo que importa, sino lo que vemos”
Henry David Thoreau

La cueva es un espacio vinculado secularmente a la historia de Canarias. Fue lugar de habitación y de enterramiento para los antiguos canarios. También fue un lugar venerado por los antiguos canarios, asociado con el aprovisionamiento de agua o con determinados seres.

Tras la conquista de las islas por los europeos, la cueva siguió siendo lugar de morada durante siglos. Mantuvo un papel importante como vivienda propia de la tradición vernácula canaria, especialmente entre los sectores más desfavorecidos de la sociedad.

También fue el lugar escogido por los isleños, junto con los tubos volcánicos, para refugiarse de las razias esclavistas a las que se vieron sometidas algunas islas más que otras, durante los siglos XVI y XVII. Este tipo de oquedades naturales, especialmente las que se encontraban camufladas en los terrenos de malpaís, permitieron salvar la vida a cientos de canarios y canarias ante la rapiña del mercado esclavista de aquellos siglos.

En fechas más recientes, tras la Guerra Civil española, la cueva y el tubo volcánico también fueron los espacios escogidos por los huidos para esconderse, en este caso de la persecución franquista.

En Canarias, la cueva siempre ha estado relacionada con la vida, es un lugar indispensable para saber quiénes somos, hasta el punto de que también en otros contextos los filósofos se han servido de la cueva para hablarnos de la condición humana o para usarla como metáfora de la ignorancia, por la oscuridad que albergan.

En estos tiempos raros por los que pasamos, que la cueva permita albergar la luz necesaria para seguir siendo quienes somos.

José Farrujia