La Confederación Intersindical aboga por un gobierno progresista que defienda los derechos sociales y la salida pactada a los problemas

Solo el desarrollo de políticas respetuosas con los derechos humanos, el feminismo, la protección del medio ambiente y la recuperación de los derechos laborales y sociales, puede poner fin a los problemas actuales. Los resultados de las elecciones del 10 de noviembre han dibujado un panorama que hace difícil enfrentar los problemas que se han instalado en la política estatal. Del escrutinio ha resultado una mayor variedad sin claras mayorías, lo que obliga al entendimiento. La formación de un gobierno progresista, estable y que revierta los retrocesos que llevamos sufriendo casi una década, es hoy más necesario que nunca. Era inútil seguir masticando el pasado y lanzándose las responsabilidades de unos y de otro.

Necesitamos que los conflictos presentes y futuros y los formidables retos que, como sociedad, tenemos que abordar, se afronten con ilusión y con proyectos incluyentes. De lo contrario, se instalarán los fascistas que privilegian a unos pocos y reparten odio con banderitas al resto. Necesitamos un gobierno que dé prioridad durante los próximos cuatro años a responder de manera urgente a la situación de precariedad (laboral, habitacional, energética…), que padece una mayoría social muy importante; un gobierno que derogue las reformas laborales de 2010 y 2012; aumente el SMI; priorice un aumento de los salarios en todos los ámbitos privados y públicos; combata la economía sumergida que caracteriza al mercado laboral en determinados sectores y territorios; acabe con la brecha salarial y con la discriminación en el mundo de trabajo en función del sexo, edad, procedencia u orientación sexual; potencie los servicios públicos, de titularidad pública (educación, sanidad, servicios sociales, transporte…); rescate servicios públicos privatizados, acabe con la precariedad laboral del sector público, dando respuesta a las miles de personas interinas que necesitan que se active las medidas para la consolidación en sus puestos de trabajo; derogue las reformas de las pensiones de 2011 y 2013 (que afectan a la edad de jubilación, factor de sostenibilidad, años para el cómputo…); aumentando las pensiones para acabar con la precariedad que padecen muchas pensionistas; proponga establecer la renta básica; derogue las leyes restrictivas de derechos fundamentales como la ley mordaza; y elimine la LOMCE -de una vez por todas-; entre otras cuestiones básicas.

Urge conseguir un gobierno que aborde y asuma la necesidad de acometer la lucha contra las crisis climática y planetaria. De lo contrario, trasvasaremos la línea en la cual ya no podremos evitar que los fenómenos extremos, la escasez de recursos y de agua, causen grandes daños afectando muy negativamente a la capacidad económica del país y de sus gentes, aumentando considerablemente el número de familias en niveles de pobreza.

Es necesario un gobierno que afronte de verdad la violencia de género como grave problema y que ponga las bases del abandono de los mitos y los valores del patriarcado.

Estas políticas no se pueden llevar a cabo apoyándose en partidos que, jactándose de negacionismo sobre el cambio climático, pactan con el fascismo y aprueban con ellos mociones en parlamentos autonómicos para ilegalizar partidos democráticos. Sabemos a lo que nos ha conducido esa situación. Ya no puede haber más ambigüedades. La única salida democrática implica pactar con quien defiende los derechos humanos de todas las personas y la salida dialogada a los problemas. La izquierda solo es capaz de ganar cuando genera ilusión, cuando interpela a las partes más nobles del ser humano y alimenta las conquistas colectivas frente al individualismo feroz. NO se puede blanquear el fascismo creciente, que en nuestro territorio hunde sus raíces en el franquismo, ni dar espacio a sus discursos de odio, sus mentiras y su afán totalitario.

Todo lo demás, no supondrá sino ahondar en el grave problema que se vislumbra con una presencia tan inquietante del fascismo y un crecimiento de apoyo social de defensores de la xenofobia, el machismo o el racismo en el Congreso que se formará el 3 de diciembre, según los resultados electorales de las elecciones del pasado domingo.

Secretariado de la Confederación Intersindical