Juventud enchufada

La juventud está enchufada y no es una metáfora, es literal. Anda en una enredina de cables pequeñitos y aparatejos minúsculos que la transportan a una dimensión virtual. Por eso, cuando se desenchufan, se quedan parados, estupefactos, pasmados, abatatados, taciturnos y aletargados como si regresaran del futuro III o de no se sabe dónde.

Andan cableados allá donde quiera que vayan, ensimismados en sí mismos para sus adentros interiores, construyendo una realidad filtrada a través de una tecnología individualizada, inmediata y portátil. La consecuencia más visible es la mutación del dedo pulgar y de la oreja, con el tiempo desarrollaran una oreja como los cochinos, y en las ferreterías se venderán índices y pulgares de repuesto. La consecuencia menos visible, aunque muy palpable, es su salvajismo. Tener el reino en otra galaxia es lo que tiene, cuando aterrizas, todo te parece extraño y no encajas ni de broma, te vuelves huraño y arisco. Es un salvajismo zombi propio del neocapitalismo telefónico (Umbral) que les inhabilita para saludar a los terrícolas. Sus madres dicen que son tímidos, pero no, son unos salvajes que levitan a la deriva sujetos al cable del aparatito flotador. Dependen del aparatito para levantarse de la cama, lo sacan en el aula y en la guagua, esparcen el cableado y lo preparan cual canuto para flipar un rato. Justo el tiempo del trayecto del tranvía de su juventud conectada al más allá, probablemente porque el más acá está chungo, chungo, chungo. Cuando sueltan los cables se sumergen en las llamadas redes sociales, que no lo son, pues si la condición básica de lo social implica contacto humano, no sirve el online. Y así vamos perdiendo capital social, el único capital que nos queda. Una sociedad tiene capital social cuando hay gran cantidad de contactos y relaciones humanas; o sea, sociales, y por el camino que vamos me temo que inauguraremos el zombicapitalismo. ¿Ustedes me dirán qué de social tienen las actuales redes post-juveniles, infantiles y alevines, además de contactos online de todo tipo, condición, precio y diseño? Nada. Quizás hable como un pureta, pero es que lo soy. Y mientras el piberío se cablea y flipa desconectado de la maldita realidad, yo observo y flipo, conectado a la cruda realidad.

Francisco Déniz