Irene Montero en Vanity Fair

Chema Tante

La gente de Podemos debería meditar más, mucho más, su estrategia, tanto de comunicación como de política general, como de política de gobierno. Las personas que actúan en política en nombre de Podemos ya no pueden escudarse en su libertad individual. Se deben a la gente que les votó. Las actuaciones, los gestos y las políticas deben evaluarse en función de los resultados que provocan. Aparecer en VANTY FAIR genera efectos más negativos que positivos, porque al público objetivo habitual de ese medio, le trae al fresco todo lo que pueda decir Irene Montero y, en cambio, a mucha gente potencialmente simpatizante o votante de Podemos le inspira un sentimiento de rechazo. Mucho más, en momentos de aguda crisis social y de recrudecimiento de los abusos económicos. En la misma línea, los resultados de la presencia de Unidas Podemos en el gobierno son claramente negativos: la situación social es prácticamente idéntica que con un gobierno de derecha. Lo único práctico que se ha conseguido, sacar la momia del dictador de su mausoleo, no pasa de un simbolismo cuya importancia se difumina cuando la gente se está quedando muy atrás. Que aparezca Irene Montero en Vanity Fair, mientras Calviño, Calvo y la otra Montero son las que mandan en el gobierno, es, como mínimo, un escarnio.  

Lo volveré a decir: el salario mínimo y los ERTE son raquíticos e igual los habría aprobado el PP. El escándalo del IMV, la Reforma Laboral incólume, la imposibilidad de un Impuesto a las Fortunas, la absorción por CaixaBank de una entidad en la que se encuentran 23 mil millones de euros públicos, mientras no hay manera de conseguir una banca pública, y se mantiene el saqueo sistemático de los recursos públicos, son razones suficientes para deplorar las frivolidades de una ministra del15M. Porque Podemos ha olvidado con mucha rapidez su origen.

Chema Tante en La casa de mi tía