Intersindical se dirige a la Ministra de Educación para que no ponga en riesgo la salud de la Comunidad Educativa

Publicado el Por Intersindical

La Confederación Intersindical-Intersindical Canaria STEC, registró un escrito dirigido a la Ministra de Educación en el que expone la preocupación que la comunidad educativa tiene, a día de hoy, sobre la anunciada recuperación de la actividad lectiva presencial a partir del día 25 de este mes en determinadas zonas del Estado. Si ya hay determinadas Comunidades Autónomas que han anunciado su oposición a llevar a efecto dicha medida para un escaso periodo de tiempo (apenas tres semanas), la reunión de la Conferencia Sectorial con los Consejeros de Educación, puede suponer un nuevo motivo de discordia que ponga, una vez más, en entredicho la actuación de la Sra. Celaá en esta crisis que, lejos de aunar y consensuar posturas, produzca un nuevo motivo de discordia y tensión. 

El anuncio de la posible reapertura de los centros educativos para atender determinados niveles, a partir del próximo día 25 (el día 18 en el País Vasco, según lo que ha anunciado su Gobierno) en aquellas zonas sanitarias que hayan pasado a la fase 2, ha dado lugar a una especie de “carrera” entre diversas Comunidades Autónomas que parece querer transmitir a la sociedad una apariencia de normalidad que dista de ser real.

La reincorporación a la actividad académica presencial, en las actuales circunstancias, conlleva un indudable riesgo. Ya se produjeron situaciones de contagio por coronavirus los días posteriores al cese de la actividad lectiva presencial, cuando -con el estado de alarma ya en vigor- parte del profesorado fue obligado a asistir a sus centros educativos. Cuando se han establecido formas sustitutorias que, a pesar de la premura de tiempo con que han sido implementadas, funcionan razonablemente bien y cuando la hipotética reincorporación a las aulas lo sería para un escaso periodo de tiempo -apenas unas semanas-, someter al alumnado y profesorado a una nueva modificación en el desarrollo del curso, no parece que vaya a traer más beneficios que perjuicios.

Abrir los centros con parte del alumnado de Infantil y Primaria conlleva: 

  • Un riesgo sanitario evidente para el alumnado, para el profesorado y para las familias implicadas. La actividad en un aula no es equiparable a la que se puede desarrollar en la fase 2: un supermercado, un banco, una peluquería, un bar, etc. La actividad en los centros educativos la protagonizan niñas, niños y adolescentes.
  • Una parte del profesorado se encuentra en situación de riesgo, bien por edad, bien debido a diversas patologías previas, o porque conviven o tienen a su cargo a personas de riesgo. 
  • Mantener la enseñanza a distancia y la presencial no es viable.
  • Se producirían desequilibrios evidentes entre un alumnado y otro. 
  • La propuesta de abrir de 0 a 6 años solo para el alumnado cuyos padres trabajan, conlleva implícita una labor asistencial y no educativa.
  •  La franja de educación infantil es la que más riesgo tiene ya que el contacto entre los niños y con las profesoras es inevitable y necesario. Así como la manipulación de materiales y objetos por parte de las niñas y niños que hace imposible asegurar la higiene y mantener las medidas sanitarias adecuadas.

Por su parte, abrir los centros de Educación Especial supondría:

  • Un riesgo sanitario evidente para el alumnado, para el profesorado y para las familias implicadas. Este tipo de alumnado es particularmente activo a la hora de relacionarse, mantener contacto físico con el resto de personas y con los objetos que le rodean.
  • La posibilidad de mantener la disciplina en cuestión de higiene, según la recomendación de las autoridades sanitarias, resulta especialmente difícil en estos centros.

Abrir los centros de Secundaria para refuerzos, pruebas de 4º de la ESO, Bachillerato…

  • Conlleva muchos más riesgos que beneficios.
  • Las evaluaciones y los refuerzos pueden realizarse por otros medios: portafolios, exámenes orales por videoconferencia, trabajos,…
  • Se pueden cometer errores, sobre todo con los cambios tan significativos que se han producido en los procesos de enseñanza- aprendizaje, pero ya habrá tiempo durante el próximo curso para corregirlos.

La actividad lectiva a distancia debe continuar como hasta ahora, en el periodo de suspensión de la actividad lectiva presencial hasta la finalización del curso. Se requiere que las y los docentes se dediquen en exclusiva a esa función, no pudiendo diversificarse y realizar una enseñanza simultánea dual (presencial y a distancia). Cada docente debe seguir su actividad con los grupos que viene haciéndolo desde el comienzo del curso.