Intersindical considera que la firma del Pacto para la Reactivación de Canarias debe quedar en suspenso y ser objeto de una profunda revisión

En relación con el denominado Pacto para la Reactivación Social  y Económica  impulsado desde el gobierno de Canarias, desde nuestra organización sindical planteamos serias dudas sobre su contenido y acerca de su efectividad real. Como cuestión previa, es falso que se haya trabajado sobre amplio consenso, o que haya sido participativo, ya que han dejado fuera al conjunto de nuestra organización sindical, que ostenta la condición en muchos ámbitos de sindicato más representativo, y al amplio número de trabajadores que representa en el País Canario. Llama la atención el hecho que una gran parte del contenido del pacto entra en materias que se hurtan a las mesas de negociación sindical de los servicios públicos en las que Intersindical Canaria cuenta con amplia representación.

Este pacto, no puede ir más allá de un brindis al sol, ya que, por un lado, no cuenta con partida presupuestaria para su ejecución, gran parte de la cual, dependería de la voluntariedad del gobierno estatal, pero además y también, de los acuerdos que se tomen en la Comisión que, en el mismo objetivo, diseñan desde el estado español.

En otro orden de cosas, este Pacto pretende ser desarrollado por un gobierno insolvente, el canario, caracterizado por una alta inestabilidad y que no cuenta siquiera con consejeros suficientes para asumir las responsabilidades que les son propias, ya que muchos de ellos se encuentran en situación de interinidad y pluriempleo, asumiendo múltiples áreas y competencias que le impiden una mínima operatividad.

Entendemos que el análisis realizado en el documento, no define con rigor cuál es el punto de partida de la nación Canaria, con un modelo basado en el desmantelamiento de los servicios públicos esenciales (Sanidad, Educación y Servicios Sociales) y en el aspecto socioeconómico, en el desarrollismo suicida del binomio turismo de masas-construcción, en el consumo de combustibles fósiles, en el asfalto, en el aumento desmesurado del parque automovilístico (El sexto mayor del mundo), en las operaciones especulativas para el desarrollo de infraestructuras inservibles y con escaso desarrollo del transporte público, o lo que es más importante, la crisis climática, asunto de primer orden para nuestra sociedad.

Hablamos de un territorio que ha superado con creces la capacidad de carga. El impacto medioambiental extremo de este modelo deja además unos increíbles beneficios que acaban en manos de algunos monopolios, alentados y favorecidos desde los sucesivos gobiernos, dejando para nuestro país un paro estructural, unos índices de pobreza, riesgo de exclusión social que, en conjunto, alcanza a cerca de la mitad de la población y que, aun teniendo empleo, por las sucesivas precarizaciones alentadas desde las reiteradas reformas laborales, se mantienen bajo el umbral de la pobreza.

Los trabajadores Canarios sufren, con carácter previo a la declaración de la emergencia sanitaria por la covid-19, las peores condiciones laborales del estado español, con las mayores jornadas, los más bajos salarios, los mayores índices de siniestralidad laboral y por ende, las más bajas prestaciones por desempleo y pensiones. Todo ello combinado con la cesta de la compra de la alimentación saludable más cara de Europa, condicionan que los niveles de salud de la población sean los peores en un alto índice de indicadores, sobre todo en cuanto a enfermedades prevenibles y dependientes del estilo de vida.

Esta sucesión de despropósitos viene acompañada del desmantelamiento del sector primario en aras de las subvenciones a los productos del exterior y el escaso apoyo al tejido empresarial local y a nuevos nichos de empleo como el desarrollo de las energías renovables.

La combinación de estos factores, junto a una Sanidad Pública debilitada por los sucesivos recortes, crean un caldo de cultivo para que el impacto de la crisis de la covid-19, sea especialmente agresivo en Canarias.

Frente a una propuesta inespecífica, sin dotación presupuestaria y con extrema urgencia por recuperar un modelo económico y social nocivo, desde Intersindical Canaria apostamos por el fortalecimiento y blindaje de los Servicios Públicos (Sanidad, Servicios Sociales y Educación), un cambio de modelo económico y energético para Canarias, con fortalecimiento del sector primario y diversificación, respetuoso con el medio ambiente, la salud y la vida, así como por un cambio de paradigma hacia un marco propio de relaciones laborales que permita la redistribución de los recursos y el verdadero cambio social para afrontar con criterios de equidad la crisis que sin duda, golpeará una vez más a los más desfavorecidos.

En definitiva,  en razón a su inoperatividad y contenido, la firma del texto del Pacto para la Reactivación Social y Económica de Canarias, debe quedar en suspenso y ser objeto de una profunda revisión con la negociación de TODOS los agentes sociales representativos de la sociedad canaria.

Canarias 29 de mayo de 2020