Garafía. Faros que alumbran caminos embardados

En Canarias, una de las dificultades del campo no solo es el agua y el poco suelo cultivable, en los últimos años, es la carencia de agricultores. Hemos degradado la actividad agraria en el plano económico y cultural, asociamos agricultura con esfuerzo físico, mal pagado y peor valorado y, lo que es peor, la escuela, los medios de comunicación, no proponen dignificar el campo y los campesinos.

No es solo un planteamiento de esfuerzo físico y contraprestación económica, tenemos numerosos deportes que te requieren esfuerzo y dan prestigio, sin embargo, los últimos acontecimientos con la covid-19, salud y alimentos cargados de productos químicos, contaminación del aire y el agua, especies en vías extinción, dan lugar a otra lectura, aquí y ahora, las actividades agrarias se imponen por necesidad de supervivencia, ya que entramos en una contradicción, campo sin cultivar y los mayores índices de paro de todo el país. Los estómagos también nos hacen mirar para el campo.

En los tiempos que nos toca vivir hemos de hacer un esfuerzo por incorporar, por sumar, agregar compromiso con la gestión de los recursos materiales y culturales, dado que hemos maltratado gran parte del saber popular en nombre de un supuesto progreso, cargado de espejismo coyuntural. 

Diego es un joven que marca pautas en Garafía y en La Palma, que abre caminos, que retira las zarzas, limpia campos embardados de vía básicas, para vivir en el campo, ya que tiene claro que la agricultura, la ganadería, la vida en el medio rural, no es un tema de vida “contemplation”, de poetas a la naturaleza en una vida ociosa. Campo sin campesinos, mirar para el campo, para la naturaleza sin sembrar un chícharo. Entiende que el medioambiente requiere de la labor humana, los montes, los entornos de las zonas pobladas, la naturaleza demanda una coordinación entre hombre y naturaleza, en la que la agricultura, la ganadería y el medioambiente, son un todo, lo que fue ayer y los será mañana.

Diego es una referencia positiva de una nueva época, ya que no es lo que queda de otros tiempos gestionando los restos de una herencia. Él es un joven que estudia en formación profesional y decide volver al campo, no sumarse a lo que todos aspiramos, a un sueldo de lunes a viernes, de ocho a tres. Vuelve a Garafía, compra el mayor rebaño de ovejas de La Palma, y se incorpora las 24 horas con una actividad exigente en trabajo y compromiso, pero también maltratado por un marco jurídico que ha olvidado los usos tradicionales del campo y lo que no es menos grave, las importaciones de queso, carne, leche. En una isla que importa el 70% de la carne, él tiene dificultades para vender los corderos.

El tema de la cesta de la compra y los alegatos del coste de la vida, se incorpora a la Garafía vaciada, el 13% del territorio insular con sólo 3% de la población, se encuentra con un marco legal de supuesta protección en la que apenas encuentra suelo para construir un establo.

En otro estado de cosas, tiene dificultades para cortar brezos y fayas para alimentar y poner cama a las ovejas, produce estiércol (problemas de pastos en un pueblo en el que apenas quedan agricultores).

Diego León es un faro que hemos de cuidar, ya que en Canarias, una de las patas de la mesa en una sociedad más sostenible es la producción de alimentos, por ello la ganadería y la agricultura es mucho más que P.I.B, es estabilidad en el medio rural, menor dependencia del exterior, una sociedad más sostenible población y territorio con una mayor armonización.

No hemos de olvidar aspectos ambientales: agricultura y ganadería creando un mayor equilibrio entre prevención de incendios, defensa de las zonas pobladas y los peligros del fuego, pero también un compromiso con el estómago haciéndonos menos dependientes.

Esperamos que el Ayuntamiento de Garafía y Medioambiente marquen una línea que obligue a la limpieza de las tierras, antaño de cultivo ahora cubiertas de maleza, campo ideal para la propagación de incendios en los veranos.

Tales planteamientos animarían a Diego, y fomentarían la incorporación de nuevos agricultores y ganaderos, eso necesitamos. Hagamos lo posible porque se incorporen más Diegos.

Wladimiro Rodríguez Brito