Gallegos: Acantilados de Papel

En Canarias todos conocemos numerosos acantilados, excepto en La Graciosa. La erosión marina, o bien el agua en los barrancos, han mordido el relieve, dejando heridas que desprenden piedras, generalmente cuando llueve; en algunos momentos también caen en el verano, e incluso el ganado también hace que caigan. 

Este año, las abundantes precipitaciones han provocado algunos desprendimientos. Ello tiene mayor importancia cuando al pie del acantilado tenemos vías de comunicación, cosa frecuente en Tenerife, La Palma, La Gomera y gran Canaria. Es curioso que La Palma sea la única isla en que cortemos carreteras de manera indefinida. En Tenerife, han cortado la carretera de Los Realejos a San Juan de La Rambla en dos ocasiones, desviando el tráfico por Icod El Alto (Los Realejos). En cambio, entre Agaete y la Aldea no conocemos cortes. ¿es tan grave la situación para cortar la carretera de manera indefinida en La Palma y hacer el desvío por Las Mimbreras? ¿No caen piedras en las mimbreras? ¿Qué diferente peligro tiene la carretera de Gallegos y Franceses? Esta situación agrava de manera singular la vida de los vecinos, un rodeo de más de una hora.  

Acantilados de papel. 

Debemos subrayar la incapacidad para demandar que se concluya la carretera de circunvalación de La Palma, deuda histórica. En 70 años se ha construido sólo la del casco de Barlovento, al borde del Barranco de Gallegos y del Roque del Faro. Llano Negro, ahora no reivindicamos la necesaria y merecida carretera, ya que gobiernan en La Palma los mismos colores políticos que en Garafía y Barlovento. Tampoco demandan a Madrid, generando déficit en el presupuesto de carreteras, dejando huérfanos y maltratando a una comunidad, y lo que es peor, creando un complejo de que aquí no se puede vivir, de aislamiento y peligro, en el que las piedras de papel, aunque no las vemos, contribuyen al empobrecimiento y la ruina de un territorio con recursos, que fue, hasta los años 60, uno de los pocos exportadores de alimentos en Canarias.  

De sus costas salían numerosos barcos (como La Evelia o el Marte, y otros) con alimento, varas, carbón. Hoy, tras perder el 70 % de su población, se le dice a los que quedan que viven en peligro y que los protegen no construyendo la carretera, cerrándola.  

Demandamos la necesaria carretera, demandamos otra lectura, no solo para los habitantes de La Palma vaciada, sino también por la supervivencia en Canarias. 

En la pancarta que el maestro Telesforo le presenta a Jorge Vigón con los niños de los colegios, en Garafía vivián 6000 personas, 4000 vacas y miles de pino. Años  

después Gallegos era el mayor productor de tabaco en Canarias, y Garafía de los mayores productores de grano, papas y ganado vacunos.  

Es bueno que leamos que el territorio en cuestión hay que cuidarlo, por egoísmo de supervivencia, ya que el ÇCovid-19 y la crisis del sector turístico nos obliga a una lectura de los recursos de la zona, donde se pueden producir alimentos. Los datos del REA para 2021 dicen que lo principal que importamos es carne de res equivalente a 180.000 vacas, leche y queso por un volumen equivalente a la producción de 20.000 vacas. 

La zona ha sido marginada históricamente, huérfana de política económica y ambiental, ya que la pista de Garafía a Gallegos fue hecha para sustituir los barcos de cabotaje, pasando por la nueva vía la madera, ganado, alimentos. Ello trajo problemas, ya que Garafía bajo el sistema de quintos, las tierras debían pagar rentas al Ayuntamiento, quinto a barrer.  

La pista se construye en el año 1955, y la aplicación por parte del Ayuntamiento de subasta de quintos hizo que en unos años se pasara de 484 quinteros dados de alta en la cooperativa, al enfrentamiento, dejando de pagar en 1957, lo que conllevó multas de ICONA y la guardia civil, y una huida del territorio. Cuando se resolvió el conflicto en 1986, mediando Hernández Abreu y Juan Crispo, pacto progresos un servidor, gran parte de la población había huido, lo habían echado, la pista no mejoró la vida de los vecinos, los saqueó. 

No hagamos ahora, con los acantilados de papel, que la población que valora y ve posibilidades de calidad de vida, huya de las piedras de papel. Sembremos el campo de opciones, ya los políticos no tienen capacidad para demandar a los responsables de las carreteras en Canarias y en Madrid, una deuda histórica. Atiendan a los vecinos con horarios adecuados, pero también con el compromiso de terminar la carretera de La Palmita a Las Tricias. También con bancos de semillas (pósitos) y de tierra, o de terneros, para jóvenes que quieran mirar para el campo.  

Otro campo y sus campesinos son posibles. Con las medidas que aplica el Cabildo de La Palma en Gallegos no quedaría nadie viviendo en Almaciga, Benijo, Igueste de San Andrés, Masca,Tagananay un largo etc…. 

Wladimiro Rodríguez Brito