Jose Farrujia

“No heredamos la tierra de nuestros antepasados. La legamos a nuestros hijos”

Antoine de Saint-Exupéry

La conquista y colonización del archipiélago obligó a los indígenas canarios a adaptarse a nuevas costumbres, tanto económicas como culturales. También les hizo enfrentarse a situaciones extremas, como el peligro a ser esclavizados, sobre todo en los años inmediatos a la conquista.

Pero esta realidad también les permitió reforzar la solidaridad colectiva. La documentación de la época (por ejemplo, los testamentos) nos habla de apoyos dentro de una misma isla, e incluso entre indígenas de distintas islas. Estos apoyos se basaron en las relaciones de parentesco, pero también están documentados entre familias distintas.

Hay casos en los que se procedió al nombramiento de padrastros como tutor de niños o niñas por el fallecimiento de su padre, lo que refleja el papel que la figura masculina tenía entre el colectivo indígena.

LA VIDA SIGUIÓ

“La vida no es sino una continua sucesión de oportunidades para sobrevivir”

Gabriel García Márquez

La conquista y colonización de Tenerife tuvo consecuencias importantes para la población indígena de la isla. El volumen de la población nativa se vio reducido como consecuencia de los enfrentamientos bélicos, enfermedades y venta de esclavos.

Sin embargo, la importancia de los guanches en la nueva sociedad naciente fue obvia.

A partir de los testamentos de principios del siglo XVI sabemos que un 13% de los testamentarios eran guanches y que buena parte de ellos no se instalaron en San Cristóbal de La Laguna. Siguieron habitando sus poblados, dedicándose a la ganadería como medio de subsistencia.

Los estudios desarrollados sobre esta época también reflejan que los indígenas de las otras islas (Gran Canaria y La Gomera) asentados en Tenerife en el siglo XVI, también tuvieron una presencia destacada como testamentarios: 8,66% y 2,36%, respectivamente.

En estos testamentos se refleja el sentimiento de pertenencia al colectivo indígena y el apoyo familiar, algo que resultó clave para la subsistencia de quienes siguieron viviendo en su tierra natal, bajo un nuevo sistema impuesto por el conquistador.

La esencia es la que nos hace únicos, diferentes… y también la que nos permite seguir el camino de la vida.

José Farrujia