Explicando el voto de Ana Oramas

No, Ana Oramas no es ninguna idiota, puede ser muchas cosas, pero tonta no es. Ana conoce muy bien cómo funciona el poder en Canarias y en España.  No en vano es hija y nieta de una importante familia de empresarios y políticos canarios, su tío Leoncio fue amigo personal de Don Juan de Borbón y miembro de su Consejo Real en Estoril.

Su tío llegó a decir que él mandaba más que nadie “porque el Rey es amigo mío, y el Rey en Tenerife soy yo“. Ana Oramas sabe que la lógica tras la institución de una monarquía hereditaria es asegurar que cuando cambie el rey los grupos de poder, que lo sostenían y que se benefician de ello, no queden desplazados fuera de los círculos de poder. El rey ha muerto, viva el rey.

Ana Oramas sabe muy bien que los gobiernos cambian, pero la monarquía permanece. Que la Corona y la Constitución es lo que ha garantizado la supervivencia de los intereses de las familias del franquismo desde la Transición. 

Oramas sabe muy bien que la monarquía en España no gobierna, pero reina, que no en vano el antiguo monarca llegó a España con una mano delante y otra atrás desde el exilio de Estoril, y que ha acumulado una fortuna con el tráfico de influencia y otros asuntos. 

Borbónica y monárquica hasta las trancas, la primera vez que Ana comió con Don Juan de Borbón, Conde de Barcelona y abuelo de Felipe VI, tenía siete años. Fue en la casa familiar de La Laguna, tal y como recoge la periodista Ana Romero en su libro El rey ante el espejo.

Ana Oramas entiende muy bien que para gobernar en Canarias no hace falta ganar las elecciones sino llevarse bien con el poder central del Estado español. No en vano Clavijo fue presidente habiendo quedado tercero en votos y segundo en escaños,… y Paulino por el estilo. Ana sabe muy bien que en el núcleo de ese poder del Estado está la monarquía, el ejército y la Iglesia.

Ana sabe que la llave del poder en Canarias no es el pueblo canario sino Madrid. Ana sabe muy bien que Canarias no es una democracia y que la ley electoral canaria es fraudulenta. Esto no es nuevo, parte desde el pacto entre la oligarquía santacrucera y Capitanía General en el siglo XIX.  Esto es lo que permite a la oligarquía tinerfeña controlar los medios administrativos y mantener redes clientelares para perpetuarse. Vamos, el caciquismo de toda la vida.

Ana sabe muy bien que el presidente de Canarias no lo elige el pueblo sino Madrid, y que se les consiente y se les protege mientras sean obedientes y no se salgan del plato. Porque a eso es a lo que ha jugado la oligarquía santacrucera desde el siglo XIX, a aliarse con Capitanía General [El  poder del Estado]  para ser los medianeros de la finca y a centralizar y controlar las relaciones de Canarias con el exterior, mediante el intervencionismo y la burocracia, para así, de esta forma torticera, conseguir la primacía mercantil en el archipiélago

Eso es el REF, y eso es la RUP y eso es el Estatuto de Autonomía y la Ley Electoral Canaria. Básicamente es crear un fielato, un fonil en donde todo tenga que pasar por ellos cargándose las libertades de nuestros fueros históricos y haciéndonos creer que ellos son “conseguidores” y “nacionalistas” que defienden “nuestras singularidades”.

Por eso no importa mucho que los majoreros o los conejeros se enfaden porque Anita haya dicho que no a la investidura de Pedro Sánchez. Da igual, porque el escaño de Oramas es de ATI y no de CCPorque lo que está en juego es la recuperación del poder regional por parte de ATI en las próximas elecciones. 

A ver, me explico. Una cosa es que los españoles creen una ley electoral fraudulenta para el Parlamento de Canarias de los nativos y otra muy distinta que la permitan en la elección del Congreso de los Diputados. Ahí se ponen exquisitos. Ahí no hay siete circunscripciones insulares sino dos circunscripciones provinciales y una persona un voto. Como la población del Hierro y la Gomera cabe en un barrio de Santa Cruz de Tenerife, pues como que no pintan mucho. Lo mismo para los palmeros, que, aunque son más, caben en un barrio también. En las elecciones al Congreso las islas menores no pintan mucho. Así que los votos de Oramas son básicamente de Tenerife, un voto rural, de personas mayores que lo que les interesa es el timple, la misa y la romería, … y que le coloques a su hijo o nieto en el ayuntamiento… vamos, a lo práctico.

La ejecutiva insular de CC en Tenerife, es decir ATI, votó que no a Pedro Sánchez. Eso es lo que importa. Los demás son comparsas en ese juego en el que el núcleo es el pacto entre ATI y el núcleo del Estado, es decir, la monarquía, la Iglesia y el ejército.

Que los majoreros y conejeros se peleen con Nueva Canarias si quieren por el diputado de Las Palmas. Ana sabe perfectamente cual es el juego de la oligarquía tinerfeña a la que ella representa y que se alimenta de las migajas y privilegios que Madrid les otorga y les consiente.

A ATI no le interesa desarrollar un verdadero nacionalismo ni una Canarias unida, sino controlar los resortes y el aparato administrativo del Estado en Canarias aliándose con el aparato del Estado. Que la cara visible de ese poder sea el PP o sea el PSOE es lo de menos. El núcleo es la monarquía. Por eso no va a pactar “con quienes quieren destruir España” y amenazan la Corona. De ahí toda esa soflama a la soberanía nacional y a la inquebrantable unidad de España.

Apoyar al PSOE con Podemos y los independentistas no es solo herir las sensibilidades de la “derecha” sino también de la Corona, del ejército y de la Iglesia, … y no solo eso, es también compartir poder y protagonismo con Nueva Canarias, los “canariones”…. algo que choca con las pretensiones de primacía hegemónica de Tenerife en el archipiélago y el control del fonil como medianeros de la finca que han sido y aspiran a volver a ser

Ella sabe que su partido necesita volver a adjudicar obra pública, a tener en sus manos el Boletín Oficial de Canarias y la relación de puestos de trabajo de la Comunidad Autónoma y de los cabildos y ayuntamientos que han perdido. Ella sabe que es España quien quita y pone en esta colonia.

Por eso Coalición Canaria nunca se ha preocupado de desarrollar un verdadero nacionalismo ni en defender los intereses de los canarios, lo que siempre le ha interesado es ser el medianero de la finca puesto por Madrid y enriquecerse con las migajas que caen de la mesa traicionando al pueblo canario. 

Pero ahora que el PSOE ha traicionado el Pacto Colonial, porque la mierda ya apestaba, y los ha echado de todas las instituciones, saben que la única manera que tienen de recuperar el poder en el archipiélago es juntándose al PP y siendo obedientes con la Corona. Tampoco es que les cueste mucho, en el fondo son los herederos sociológicos, ideológicos y fisiológicos del franquismo en Canarias,… solo que disfrazados de nacionalistas.

 Lo que le ha dolido a Anita, “la malpagada”es que tras haber desarticulado el nacionalismo canario a instancias de Madrid, que con la crisis económica, el follón en Cataluña y los Podemitas  no querían de ninguna manera tener ningún otro frente abierto,.. que luego de tales servicios al Estado, el PSOE le haya pagado de esta manera… botándolos como agua sucia de las Instituciones.

Ana Oramas sabe perfectamente donde residen sus lealtades, y no es en Canarias.

Mencey Macro.