El silbo herreño, entre “fantasmadas” y dejaciones

Raúl Vega

El 12 de diciembre publicamos un reportaje sobre la demora de diecinueve meses de la declaración como Bien de Interés Cultural, en la categoría de urgencia por peligro a extinguirse, del silbo herreño desde su incoación. Si era inexplicable hace más de un mes, más lo es transcurrido ese tiempo. Concluimos, atendiendo a fuentes del Gobierno, que la Comisión de Patrimonio Histórico estaba simplemente a falta del relevo de cargos de la FCAM, toda vez ya se había designado el representante del Cabildo de Lanzarote que también faltaba. En la visita de la Directora de Patrimonio Histórico del Gobierno de Canarias a El Hierro, María Antonio Perera, surgieron compromisos de difusión y defensa del BIC incoado. Sin embargo, ni se ha terminado de declarar el BIC ni ha habido más medidas que el maquillaje en la defensa del silbo herreño con la foto de su visita.

Lo que sí ha habido son declaraciones del presidente del Cabildo de La Gomera, Casimiro Curbelo, que ha tachado de “fantasmada y tontería” la declaración del BIC herreño. Apela Curbelo a que sean las universidades canarias quienes determinen si el silbo herreño existe. Lo cierto es que el presidente gomero, y valedor del pacto de gobierno en el Ejecutivo canario, ignora los expertos universitarios que avalan el BIC en la Comisión Insular de Patrimonio. A todo esto el Cabildo de El Hierro, institución que propone el BIC, calla. La propuesta de la institución insular herreña no ha sido defendida por dicha entidad públicamente pese a los ataques de sectores defensores del silbo gomero.

Quienes siguen actuando son colectivos como la Asociación del Silbo Herreño, en una labor ardua, callada y llena de espinas. Acusa a Curbelo de aplicar un “pin cultural” a los herreños. Todo ello cuando, como afirmábamos en el artículo anterior, la defensa del silbo herreño no es incompatible con el reconocimiento del silbo gomero como el más conservado, el más defendido, el más auténtico y el más integrado en su isla. Eso no quita para que puedan existir otros silbos. Lo que no puede ser es que un mero afán de exclusividad coarte la posibilidad de que existan otros silbos en Canarias, no solo en El Hierro, sino también en otras islas donde empieza a haber evidencias. Eso no le quita a La Gomera, repito, la vitola de contar con el silbo más conocido, no obstante es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO.

Algunas voces apuntan a que Agrupación Socialista Gomera pudiera haber previsto la situación y desde el pacto quieran dejar morir la declaración del silbo herreño como BIC. De hecho, desde fuentes de los colectivos defensores del BIC, se ha escenificado con evidencias la dejación del Gobierno canario en dejar morir la definitiva consolidación del BIC. Denuncian una campaña de acoso y derribo, de menosprecio y faltas de respeto, por parte de sectores vinculados al silbo gomero. No descartan emprender acciones encaminadas a acelerar la declaración del silbo herreño como Bien de Interés Cultural y no dejarlo perecer hasta mayo, idea que les viene atormentando desde que el momento en que empezaron a enfrentar a este BIC. Una vez pase eso, no se podrá consolidar por un periodo de tiempo.

La cultura canaria no puede ser un cúmulo de intereses, menos para salvaguardar un pacto u otro. Eso no deja de ser otra cosa que un chantaje. Lo que no me termino de explicar, insisto, es la dejación del Cabildo Insular de El Hierro. Proponen un Bien de Interés Cultural, presentan los avales de su Comisión Insular, salen de vez en cuando apoyando a los colectivos y silbadores, y sin embargo enmudecen ante esta situación. Las insinuaciones de Curbelo y las declaraciones públicas de silbadores gomeros no dejan de ser un ataque directísimo a la identidad insular herreña, si consideran que había que proponer medidas de protección del silbo herreño. El tiempo sigue pasando, el BIC corre riesgo de ser abortado y los silbadores cada vez son más mayores. Huele muy mal todo este tema y solo espero, por el bien de la cultura canaria, que se solucione y no solo eso, sino que se acaben las demostraciones de menosprecio público.