El PSOE releva a CC en su política de hostigamiento hacia la sanidad pública canaria

En el complejo sanitario del Hospital Universitario de Canarias, referencia para una población de 600.000 habitantes del Área Norte de la isla de Tenerife y La Palma, se mantiene un importante déficit y precariedad laboral en las plantillas de todas las categorías y grupos profesionales. Esta situación obligatoriamente condiciona la calidad asistencial, a lo que hay que sumar que sigue pendiente ¡desde el año 2014! la ratificación del Convenio Colectivo por parte del Gobierno, herramienta jurídica de la que depende el acervo de derechos laborales de más de 4000 trabajadores. Y es que ni para estos, ni para otros temas, ni la actual gerente ni su inoperativo equipo directivo mantienen una actitud de mínima responsabilidad en defensa del HUC como servicio público que constituye un derecho fundamental de la ciudadanía, discriminándonos durante años presupuestariamente por parte de los sucesivos y actuales responsables del gobierno canario y el Servicio Canario de la Salud. 

Esta discriminación sufrida por usuarios, pacientes y trabajadores, se hace palpable no solo a través de los recortes en materia de personal sino por el continuo deterioro de las infraestructuras e instalaciones, que llevan 15 años sometidas a un parcheo que empeora la situación e incrementa el gasto y los riesgos. Así, cuestiones como la ampliación del cuadro eléctrico, la sustitución de los grupos electrógenos (solo funciona uno), la renovación de los ascensores, las nuevas instalaciones del Servicio de Laboratorio Central, Microbiología, Anatomía Patológica, Farmacia Hospitalaria y Cocina; la rehabilitación integral de las plantas de Hospitalización y de los centros del Área Norte en general, para mejorar la calidad de la estancia y confort de los pacientes y los trabajadores, los almacenes, la lavandería… son solo ejemplos. 

Las recientes e inacabadas obras del antiguo Cuerpo D, que antes era una zona a derruir y ahora se constituye sobre ella, del edificio del Mortuorio, del Hospital de Día y del Servicio de Esterilización en el Norte… todas ellas pendientes de correcciones importantes porque no cumplen su cometido, indican que la política de palos en la rueda contra el HUC se mantiene por parte del actual equipo del Servicio Canario de la Salud y del actual gobierno de Canarias, al tanto que, lamentablemente,  los nefastos directivos y mandos del Hospital Universitario, la ejecutan. 

Igual de urgente, es la actualización del Plan de Emergencia Interno implantado en mayo de 2016 y del Plan de Emergencia Externo, así como el análisis y mejora de los puntos críticos del HUC en materia contraincendios. 

Y es que, por mucho que intenten las Direcciones y los responsables parapetarse tras el coronavirus y la herencia recibida, transcurrido un año del cambio de un  gobierno que se dice progresista, la gestión se materializa siguiendo una línea continuista dentro de la calculada perversidad de, cuanto peor, mejor.