El gobierno, o el lobo con pelaje de cordero

Sin rodeos

Seguramente, ensimismado por su desmedido mimo y atención a la clase empresarial, el nuevo gobierno canario, autoproclamado como “progresista”, ha logrado unir al conjunto de los representantes de los trabajadores en sus críticas a la gestión gubernamental. Así, se ha podido constatar en el sector educativo su falta de previsión que ha conducido a que  haya más de 300 vacantes docentes aún sin cubrir. Otro tanto ha ocurrido con la fecha de convocatoria de la OPE en el Servicio Canario de Salud, que ahora ha quedado nuevamente en el limbo cuando estaba prevista su ejecución para finales del 2019. En el mismo ámbito sanitario, el nuevo gobierno aparece como alumno aventajado del anterior ejecutivo, favoreciendo  a la sanidad privada y permitiéndole que continúe parasitando del sector público concertando sólo los pacientes económicamente más rentables. También, los trabajadores de la Consejería de Asuntos sociales  se suman al coro de las denuncias informando que la tramitación de las prestaciones empeoran con el actual ejecutivo, y en paralelo, la misma Consejería presidida por Podemos toma represalias contra los trabajadores que reclaman sus derechos.  Para acabar de llenar, por ahora, el saco de la indecencia, este novísimo ejecutivo que iba a promover la justicia social, insiste en sus reproches a su antecesor por  haber devuelto la jornada laboral que les había sido hurtada a los trabajadores sanitarios y docentes.  Un currículo éste, excesivamente negativo y que supera cualquier previsión para tan corto espacio de tiempo