El fétido puerto de Granadilla

Sin rodeos

Decíamos entonces que el Puerto de Granadilla y otros macro proyectos carecían de interés social y que, a lo sumo, esas multimillonarias inversiones de dinero público sólo buscaban financiar y enriquecer a los amigotes del gobierno de Canarias. Hoy, el fantasmagórico e inoperativo puerto ni ha creado puestos de trabajo, ni ha generado estímulo económico alguno para la isla, confirmándose además que, por su localización, esas instalaciones portuarias suponen un alto riesgo para la seguridad de las embarcaciones que a ellas pudieran acceder. Una investigación ahora abierta por la Audiencia Nacional, señala de forma indiciaria a tres dirigentes de Coalición Canaria como sospechosos de poder haber recibido comisiones ilegales de la empresa constructora del puerto (SATO-OHL), equivalentes al 3% del coste de la infraestructura portuaria. Una circunstancia esta que confirmaría no sólo el objetivo especulativo del puerto para el enriquecimiento de las empresas constructoras, sino también la existencia de una probable trama lucrativa de la que serían beneficiarios determinados dirigentes de la derecha canaria mediante la construcción de  una inútil y multimillonaria obra que, aparte de su incalculable coste medioambiental para la isla, ha supuesto un desfalco de150 millones de euros saqueadas a las arcas públicas. Tras las Teresitas, parece encontrarnos ahora ante un nuevo capítulo de una misma historia de salteadores, similar guión e idénticos actores.  

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