El coronavirus y la desalmada patronal

Sin rodeos

La insistencia de la patronal, especialmente la canaria, en remarcar los efectos negativos que para la economía “de las Islas” va a tener la pandemia del coronavirus, no hace sino constatar lo ya sabido: la avaricia enfermiza del mundo del capital, y lo que es igualmente grave, la falta de escrúpulos y la actitud miserable del sector empresarial canario ante una crisis global en la que está en juego la salud de la población con unos efectos de extensión y mortandad aún por determinar. Ciertamente, el empresariado, principalmente del sector turístico, cuenta con un fondo de reserva económica que, por su elevada cuantía, resulta difícilmente cuantificable. Un botín amasado durante decenios en forma de incentivos fiscales y subvenciones oficiales, pero principalmente como efecto de los salarios de miseria y condiciones laborales indignas que ha impuesto a sus trabajadores.  Por ello, va a resultar paradigmático que, al calor del coronavirus, pretenda sacar nuevamente tajada para hacer recaer sobre el sector social más vulnerable y mediante todo tipo de triquiñuelas, la previsible bajada de sus ingresos en un intento de que sus pingües beneficios no se vean resentidos por la actual emergencia social y sanitaria. Ciertamente, nos debemos oponer con todos los medios a nuestro alcance que, los de siempre, con la anuencia de las administraciones públicas, estas actitudes parasitarias tengan como damnificados nuestros derechos laborales o unos recursos económicos públicos en estos momentos vitales e imprescindibles para la protección de la sociedad. Sí, ha llegado el momento de que la desalmada patronal, se estreche su cinturón de opulencia y, al menos por una vez, ponga al servicio del conjunto de la ciudadanía sus cuantiosas y obscenas fortunas.