El campo en Canarias: gangocheros e intermediarios

Wladimiro Rodríguez

Wladimiro Rodríguez Brito

Cuesta entender los que ocurre en el medio rural: una crisis sin precedentes con un abandono masivo del suelo y del medio rural, espejismo urbano consumista, turismo, importaciones de alimentos, sistema dumping en unos casos y excedentes en otros, grandes superficies, atomización de la producción y la distribución agraria, nuevos valores urbanos que desvalorizan lo rural y la cultura del campo, el agua, la tierra el esfuerzo, etc.

De las tiendas de chochos y moscas, o de los miles de comercios cercanos que teníamos hasta hace unos años, hemos pasado a las grandes superficies. Del trueque al carro de la compra. Además, estas grandes superficies provocan la ruptura con el medio rural, ya que se suministran de fuera, pues quieren aquí una oferta concentrada, regular.

Antes, aquí los productos agrarios estaban en manos de gangocheros o intermediarios, con implantación local, ya que en contadas ocasiones salían de la Isla, caso de plátanos o tomates.

Ahora, lo que impera es una devaluación de lo local frente a lo importado. Hasta las papas las importamos, más de 50 millones de kg. de papas al año son de fuera, de Inglaterra, Egipto o Israel. Mientras tanto, en sitios como Garafía o Icod el Alto, en 30 años hemos pasado de cultivar 15.000 hectáreas a unas pírricas 4.000.

Lamentaba el otro día un agricultor del norte de Tenerife, que hemos perdido hasta a los gangocheros, que no hay quien compre ni tan siquiera unas calabazas. Ahora las traemos de Marruecos.

Valga como referencia Icod el Alto, zona de buenos suelos para papas. El año pasado importó para consumo más de 300.000 kg.

Gangocheros e intermediarios. En Canarias tenemos una lectura despectiva sobre el gangochero, como actividad informal (“hacen cosas poco serias en los negocios”). No digamos de los intermediarios, en una escala superior, ya que salen de la Isla. Estos últimos tienen una lectura poco cariñosa por la prensa y la historia de nuestra tierra, incluso Los Sabandeños le han puesto música en la Polca Frutera de Juan Pérez Delgado, Nijota, y hoy es una referencia de Canarias en el exterior, resaltando el margen y el poder del intermediario.

A la crisis agraria que sufren las Islas, debemos añadir el desfase entre lo que producimos y lo que demanda la población en nuestro territorio (huella de carbono, Kilómetro Cero o autoabastecimiento, etc.). El sistema de distribución de alimentos también es problemático, pues una cadena alimentaria con una demanda concentrada requiere de una oferta no atomizada como ahora, en la que caben empresas más ágiles, cooperativas o bien mixtas, menos burocráticas, que acerquen los agricultores a los consumidores, con productos de la tierra, con agilidad, con una mayor capacidad de acercar el campo a las zonas urbanas.

No es de recibo cebollas de Nueva Zelanda, ajos de China, pollos de Tailandia, calabazas de Marruecos, y aquí paro y tierras balutas.

Es posible otro modelo más solidario social y ambientalmente. Nos podemos autoabastecer en gran parte de lo que demanda nuestro estómago. Está en nuestras manos crear unas estructuras productivas y de distribución que generen un campo cultivado, y una sociedad urbana mejor abastecida y solidaria con esta tierra.

Demandamos una mayor coordinación e implicación entre la política agraria y los centros de distribución de alimentos, con garantías de rentabilidad para los agricultores y ganaderos.

La educación y la cultura han de implicarse en los valores ambientales y sociales de la agricultura y el medio rural.

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