El árbol, no algunas manzanas, está podrido

Publicado el Por Intersindical
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Tomas Ramos

Suma y sigue. Ni el verano nos ha dado un momento de tregua para desayunar con tranquilidad y sin que las noticias mañaneras nos rompan el apetito. Por más que lo intenten desde las cúpulas del poder, las alcantarillas del estado seudodemocrático no pueden absorber tanta mierda y saltan las tapas por la presión. La red de corrupción de la trama Gürtel se extience del PP madrileño a todas las organizaciones territoriales. En Valencia ya superan el centenar los cargos públicos, también peperos, imputados. El PSOE andaluz no se queda atrás con los ERES fraudulentos que salpican a diestro y siniestro con cifras cada vez más escandalosas.  En Cataluña, donde se sospechaba desde hace décadas pero se había evidentemente  ocultado, el Pujolismo demuestra  cuál era su verdadera patria (la banca andorrana, no la catalana). Y mientras tanto, el pueblo, la gran masa de la población, ( el 99% frente al 1% según dicen en PODEMOS) aguantando palos y mentiras. Incluida la más grande, la  de que “estamos saliendo de la crisis”(¿?)…¿Se puede estar mejorando cuando la DEUDA PÚBLICA ha crecido un 40%  en estos tres últimos años, cuando todo lo que produce el país en un año ya lo debemos, con intereses, a los especuladores financieros internacionales? ¿Cómo es posible que, con tantos recortes y sacrificios, la deuda no pare de aumentar? Claro, asumiendo y rescatando deudas ajenas, sean de los bancos fraudulentamente quebrados, las cajas saqueadas por la casta política profesional, las autopistas de “pillaje”, los aeropuertos sin aviones,  etc, etc, y más etc.

¿Y cuáles son  las excusas y  explicaciones cuándo los casos de corrupción son tan evidentes y graves que ya no se puede alegar “presunción de inocencia”? Totalmente repugnantes: busque usted, querido lector, información sobre  cualquier caso ya comprobado de corrupción, sea cuál sea el partido del “sistema” implicado, y verá que dicen lo mismo con las mismas palabras y la misma entonación…: “No sabíamos nada”, “se nos infiltró un corrupto”, “son casos aislados, algunas manzanas podridas”, “nuestro partido está formado por una inmensa mayoría de gente honrada” “y tú más… y los otros también”, etc.

Cómo decía la canción…”teatro, lo tuyo es puro teatro”. Primera cuestión: si se han metido tantas manzanas podridas,  robando  tal cantidad de millones y durante tantos años, ha sido porque las fórmulas de prevención, tanto en el partido como en la institución… eran un desastre o no existían, y eso es una irresponsabilidad delictiva contra la ciudadanía. Además, ¿qué pasaba con los que rodeaban al corrupto? ¿Estaban ciegos, no notaron nada? Aquí entramos en un tema muy interesante y fundamental: ¿qué es lo que se propugna entre la militancia de un partido del “sistema” con respecto a quién deben servir en primer lugar:? ¿A los principios morales, a la ciudadanía… o a las siglas? Aunque de puertas afuera digan lo contrario, está claro que, por encima de todo, al militante le inculcan que su deber, con razón o sin ella, tiene que ser defender al partido. Si no es a así, su futuro será que lo expulsen a patadas y, si el partido es muy poderoso,ver su vida arruinada por una persecución inmisericorde. ¿No lo creen? ¿Qué ha pasado cuándo se han dado algún caso de esos? ¿Cómo ha sido la vida del concejal pepero de Majadahonda, José Luis Peñas, que destapó la  Gürtel? ¿Y del socialista Serafín Núñez que dio las pistas iniciales sobre las tropelías de Juan Guerra? Un infierno en soledad han sido sus vidas, cuando merecen eterna gratitud por su valor.

Sin embargo, vemos casos, no políticos, en que esa situación no se da, y por tanto, sí es posible hacer las cosas de otra manera. Vemos cómo el policía de Asuntos Internos que pilla a otro “compañero” policía haciendo contrabando, pasando droga, robando, etc. obtiene el premio y la felicitación por su labor… ¿Por qué los partidos del sistema no tienen departamento de Asuntos Internos para prevenir que les entren manzanas podridas? Porque no les interesa, porque están organizados y financiados de forma presuntamente corrupta, porque han convertido la política en una profesión cuyo fin es enriquecerse, y no el servir al pueblo.

¿Podemos confiar en que pueda aparecer un líder honrado que, gracias a su carisma y su labor, cambie todo esto? Vana y estúpida ilusión. Ni siquiera cuándo aparecen personas que despiden santidad por todos sus poros, si el “sistema” circundante no es purgado, su ejemplo es importante, pero no decisivo. El Mahatma Gandhi no logró que su Partido del Congreso Hindú deje de ser una agencia corrupta de colocación… Nelson Mandela, en su vejez,  tuvo que tragar la bilis de comprobar que sus continuadores caían en el clientelismo, los sobornos y el enriquecimiento más escandaloso. Omaba, el primer presidente negro, no ha cambiado gran cosa la situación marginal de sus hermanos de raza, como bien se ha comprobado en  Ferguson.

Es el sistema lo que hay que cambiar. Ni Pablo Iglesias de PODEMOS, ni Alberto Garzón de IU, ni Pedro Sánchez del PSOE… ni otros similares, harán nada por sí solos, si la política se sigue haciendo de forma PROFESIONAL. Solo aquellos que dediquen un cierto tiempo a la gestión pública, que sean totalmente transparentes, que creen mecanismos prácticos y democráticos de prevención y participación ciudadana, que acaben con las puertas giratorias entre política y poder económico,  y sirvan al pueblo  durante un lapso de tiempo máximo, y luego se vuelvan a su trabajo sin profesionalizarse en la política, pueden ser gente de fiar y con la que se puede colaborar. Los demás, o son embusteros profesionales, o acabarán siéndolo, o serán cómplices por acción u omisión de los anteriores.

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