El alcalde Barlovento corta caprichosamente la vía pública

jaime bethencourt

Jaime BethencourtComo es sabido, las graves y variadas  irregularidades que desde su inicio arrastra la ampliación y mejora de la  Carretera del Norte de La Palma, han concluido por ahora en una denuncia contra el gobierno de Canarias por fraude y malversación de fondos públicos. Un proyecto con plazo previsto de finalización de unos de 4 años,  aunque  14 después las obras continúa sin concluir y con una inversión de dinero público que ha superado un 70% más de lo inicialmente  presupuestado.

Y decimos, por ahora, porque, además en este monumental fraude, están quedando solapados  otros muchos  perjuicios colaterales que se les ocasiona, sobre todo, a los vecinos de Barlovento y Garafía. En tales circunstancias, nos llama además la atención que las autoridades insulares y municipales llamadas a colaborar en dar soluciones al cambalache, por el contrario, se sumen a complicar aún más la existencia de los lugareños, muchos de los cuales se desplazan a diario fuera de su residencia en busca del sustento, o en peor de los casos, por enfermedad o asistencia médica.

Así, dentro de la obra global, el nuevo tramo de carretera ya concluido que bordea exteriormente  el casco de Barlovento, continúa interceptado intencionadamente por una especie de barricada que obliga al tráfico a desviarse por el interior del poblado, alargando y complicando innecesariamente el tránsito a las personas que se dirigen a los barrios del propio municipio o aquellos otros que pretenden circular hacia Garafía, e incluso a Puntagorda.

Una alcaldada ésta en toda regla, dirigida por el actual alcalde del PP, Jacob Anís Qadri, que además, por el largo silencio del resto de autoridades  insulares, parece contar con la complicidad del propio Gobierno autónomo y del Cabildo palmero, instancias estas que, al menos, deberían pronunciarse urgentemente, para saber si es ésta una confabulación diabólica para machacar al ciudadano hasta estos insólitos extremos.

Por lo oído por los afectados, la denuncia ya tramitada ante la fiscalía, va a tener su continuidad ante los juzgados por este abuso de poder que, además, por la localización de la golfa barricada, se convierte en una grave negligencia y en una trampa mortal para los vehículos que cruzan esa zona por su poca visibilidad e inexistente señalización.

Jaime Bethencourt Rodríguez

 

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