“¿Dónde están?” Un asalto que recuerda a otro de hace cuarenta años

Chema Tante

El asalto de la masa fanática que ha llegado a tomar el Capitolio USA, al grito de “¿Dónde están?”, este 6 de enero tiene muchos puntos en común con aquel otro del que se cumplen ahora cuarenta años, cuando otros fanáticos tomaron el Congreso del estado español, al alarido de “Se sienten, coño”.

Una agresión, un atropello a un parlamento, con muchos sólidos motivos para sospechar que ha sido alentado por el Jefe del Estado. Dos asaltos, irrumpiendo los dos en un proceso de cambio de gobierno.

Y, tanto este 6E, como aquel 23F, el respectivo Jefe del Estado no esperaba ningún resultado inmediato del acto violento. El loco Trump, como hizo el taimado Juan Carlos Borbón, manda un aviso. Aquí estoy, aquí está mi fuerza. Cuidado con desmandarse. Igualito que en 1981.

Aquello lo indujo USA, como hace a cada momento, entrometiéndose en los asuntos ajenos. Ahora hace lo propio en casa. Porque lo tiene muy bien ensayado.

Y ojito, porque, desde el PP, VOX y Cs, se escuchan voces comparando el intento del golpe de estado en USA con acciones de PODEMOS y el PSOE. Igualan legítimas manifestaciones populares de calle, con un ataque a un Parlamento. Como dice Alexis Ravelo, es grave no entender la diferencia entre “rodear” y “penetrar”.

Y véase también que la derecha francesa de Le Pen ha condenado los hechos en USA, lo cual demuestra que la derecha de PP, VOX y Cs es mucho más cerril que la europea.

Pero esta vez, creo que por fortuna, las cosas no han salido tan bien. Juan Carlos Borbón salió de aquella historia con su imagen reforzada, presentándose, sin razón ninguna, pero de manera convincente, como “el campeón de la democracia”.

En cambio, Trump, como ha comentado Javier del Pino, que sabe del tema, ha perdido algo de credibilidad, con esta acción y con su actitud. “Este seis de enero, muchas de las personas que votaron a Trump, se han decepcionado”. 

Pero el problema es que Trump sigue siendo el presidente efectivo, no en funciones, sino efectivo, con todos sus poderes. Un loco, al que le han cerrado las cuentas de redes sociales, pero que tiene la llave del maletín atómico, que puede tomar medidas que destruyan a USA y al mundo. Si no lo inhabilitan, si no aplican la enmienda XXV, el mundo entero pende de la decisión de un demente.

Pero el trumpismo va a seguir. Inhabiliten o no a Trump, en este momento, USA está partida en dos o quizá en tres bandos. Y en uno de ellos está la mayoría de las armas, y el ejército. Es mucha la gente que se cree la falacia de que las elecciones USA fueron amañadas. Hace años que muchas personas intelectuales y pensadoras en USA avisan de la creciente radicalización de la derecha en USA.

Esto no se reduce a que inhabiliten a Trump. Es preciso combatir al trumpismo, que es fascismo puro

Chema Tante. En la casa de mi tía