Cuchillo pa’tu pescuezo, Evelyn Alonso

Chema Tante

Como compartimos -por suerte, más nada- la circunstancia de haber vivido en la querida Venezuela, titulo en criollo, para que te quede más claro, este artículo que te dedico, Evelyn Alonso. Porque me temo que dirigirse a ti en canario sea tiempo perdido. Sin embargo, permíteme que aclare a quien lo ignore que lo de “cuchillo pa’tu pescuezo” no significa que desee que te ocurra nada violento, sino que en tierras bolivarianas esa expresión se dedica a quien con tanta simplonería como tú demuestras, se coloca en situaciones  embarazosas. Y que gafa y floja son calificativos que el bravo pueblo adjudica a quien hace boberías con pereza. Una mema que trabaja poco.  Y no tengo que pedir disculpas por la manera de señalar, porque eres tú misma quien lo confiesa. 

Porque todo eso lo reconoces con toda tu cara haber perpetrado, en este texto que me priva reproducir, que parece escrito por tu peor enemigo. 

Tú, Evelyn Alonso te viniste de Venezuela y has pretendido -de momento, lo consigues- reproducir las malas prácticas que desarrollaba la gente política venezolana, hasta que llegó el comandante Chávez y mandó a parar. 

Con el oportunismo habitual entre la gente de tu calaña, observaste el panorama y te metiste en una organización política en la que pensaste que te sería fácil medrar, ejerciendo lo que en criollo se llama jalar mecate, en canario rascar la leva y en español hacer la pelota. Y lo lograste. Lo que ocurre es que pelaste (fallaste) el cálculo y la organización en la que te colaste, que tú pensabas que iba para arriba, ha ido cuesta abajo. En canario, proa al marisco. 

Pero eso no te importó. Con el oportunismo aprendido de la mala gente política venezolana, maniobraste con tanta diligencia como traición a la gente que votó y, en cuanto se presentó la oportunidad, vendiste tu escaño y el voto a una opción política con la que siempre te sentirás muy cómoda. Esa CC. La corrupción canalla, que es un potaje en el que, al impulso de Plasencia, que tanto sabe también de Venezuela, se mezclan los más malolientes ingredientes de Acción Democrática y COPEI. Y, por supuesto, fiel a tu escuela, la peor que se pueda encontrar en la política criolla, camuflaste tu supina deshonestidad, disfrazándote del falso decoro del antichavismo porque, según tú, hay que rechazar todo lo que huela a Podemos o al ¡horror! comunismo. Con ese argumento aliñaste la subasta de tu voto. 

Pero yo invito a quien dude todavía de tu calaña, a leer con detenimiento este escrito que sonrojaría quien no tuviera tanto cinismo como tú, Evelyn evidencias. De manera que, en realidad no por flojera, por pereza, sino porque necesitas dedicar todo tu tiempo a lo que te interesa, tu beneficio personal, encargaste al informático que tú llamas “persona que me asesora en nuevas tecnologías de la información” que te llevara el blog donde engañosamente decías que se mostraba tu opinión. Engañosamente, porque ya reconoces que quien escribía era el informático. Y, como, insisto, absorbida en tu carrera personal, no te queda tiempo para más nada, permitías que el otro publicara lo que quisiera, sin ni siquiera mirarlo antes. Y el otro, al que le debías pagar una miseria -que es lo que suele pagar la gente miserable como tú- lo que hacía era fusilar a ojo, entrando a saco en los textos ajenos. De todas maneras, da lo mismo que hubieras revisado previamente los posts. Dudo mucho de que te percataras, dado tu notoriamente bajo nivel cultural. 

Así que muy bien, Evelyn Alonso. Mentiste a tu electorado, dándole la alcaldía de nuevo a una banda ladrona. Luego, mentiste a quien siguiera -hay que tener estómago- tu blog, que supuestamente contenía tus posiciones, pero que eran de terceros y de cuartos. Después, cometes la mezquindad de sacudirte tus responsabilidades, echándole la culpa a una pobre persona que tiene culpa, pero la culpa del hambre, no la del cálculo político y la mentira, como son las tuyas, Evelyn Alonso. La “mala praxis” no es la del pobre diablo, sino tuya, concejala obtusa. 

Tú, Evelyn Alonso, firmaste los textos plagiados, tú cometiste el robo de la propiedad intelectual de otra gente. 

Tú, Evelyn Alonso, al final has demostrado dónde está la perversión. No en Podemos ni en la gente comunista, sino en la gente mendaz como tú. Tramposa, gafa y floja. Tú misma lo reconoces, en tu torpe explicación.

Chema Tante