Cuando las llamas y el gobierno de Torres se dan la mano

Sin rodeos

Los feroces incendios forestales que han venido sacudiendo a varios municipios grancanarios, vuelven ahora a evidenciar la falta de autocrítica y enmienda de las instituciones canarias y españolas sobre su punible grado de negligencia al continuar sin dotar de medios a las islas que, razonablemente, eviten la extensión innecesaria de los siniestros en las áreas rurales. Y no nos referimos solo a los recursos de extinción, sino sobre todo y principalmente a las medidas de prevención.  Más allá del viejo debate sobre la necesidad o no de establecer una base de hidroaviones, ahora ubicada a más 1000 kilómetros de esta colonia atlántica, o la sordera de Madrid sobre éste u otros asuntos vitales para Canarias, la acción integral de limpieza de nuestros áreas forestales y la dotación suficiente de recursos técnicos y de brigadas para ello, continúan siendo la asignatura pendiente en un proceso de desprecio al mundo rural y la carencia de sensibilidad oficial para salvaguardar nuestro patrimonio natural en el que paisaje, flora y fauna, incluida personas, conforman un todo a proteger. El futurible no se presenta nada halagüeño para la supervivencia de nuestro valioso y sensible ecosistema a la vista de la mayor frecuencia y superior alcance de las llamas impulsadas por el calentamiento global. Parece que el nuevo gobierno del PSOE y sus socios quieren superar a los anteriores en negativo, y así cuando aún se calcinaban los montes grancanarios, el presidente Torres junto a su consejero de “Transición Ecológica” arengaban en la isla de La Palma a otra singular agresión al medio promoviendo la instalación de un rascacielos telescópico en el espacio natural protegido del Roque de Los Muchachos. En estas infaustas jornadas para los canarios, las llamas  y el actual ejecutivo parecen darse la mano.