Cuando la barbarie se convierte en fiesta y las revoluciones se hacen en los balcones

Hace un buen rato ya  que nos vienen acostumbrando a la sinrazón del  enemigo, a la pérdida de las costumbres colectivas, al piensa menos y vive más, apurando la vida que se acaba pronto, a los pasos que te señala esa civilización y, en fin, a la era de los contactos a distancia.

Además hace también un buen rato que nos vienen acostumbrando a que las luchas y las reivindicaciones, por los derechos y necesidades de nuestra gente, se conviertan en algo distinto. Escondiendo lo feo, el grito, los puños, la ira, la conciencia y la pobreza.

Si la memoria no nos ha hecho una mala faena, esas luchas necesarias de una clase contra la otra, hasta hace algunas décadas y aún se perciben en algunos espacios -chalecos amarillos, Cataluña- digo, las luchas, eran a pie de forcejeo, de cuerpo a cuerpo, de muertos incluso, apuntando muchas veces caminos hacia un flujo y otras hacia un reflujo. Son las luchas de clase.

Pero he aquí cómo el neoliberalismo radical ha conseguido, desde luego que mucho no les queda, pues ya no hay más de dónde sacar, casi todo el pescado está vendido, digo han conseguido “convertir” la barbarie  en una fiesta.

Quién recuerda aquellos primeros de Mayo revolucionarios, rojos y unitarios. Quién recuerda las luchas de los obreros de cualquier rama, muertos en Reinosa por ejemplo. , quién las manifestaciones de los 8  de marzo, día de la mujer trabajadora, quién la de los estudiantes, Quesada en la Laguna por otro ejemplo. En fin todas las que recordamos, desde movimientos de liberación nacional, hasta las grandes huelgas obreras y todas con una posición tan clara sabiendo en todo momento quiénes eran aquellos/as y quiénes nosotras.

¿Qué ha quedado de aquellas luchas?

Como quiera que la lucha de clases es una posición ideológica por intereses, de ahí van aprendiendo a perfilar las clases en pugna a lo que es de cada cual.  Nuestros antagónicos, los ricos, también aprenden por supuesto el juego y el pulso y se sofistican tomando otros métodos, que ya señalamos más arriba. La fiesta.

Ya no hay primeros de Mayo revolucionarios sino festivos, hay que recordar que querían disfrazarlo llamándolo otra cosa.  Ya no hay 8 de Marzo de la mujer trabajadora, sino fiestas, batucadas, colores de todas, ricas, pobres, todas aliadas. Ya no hay mítines en que no se termine con la banda de Agaete o cualquier otra y cervecitas, no tengo nada contra la fiestas, pero señores ¡qué nos llevan por otro derroteros y no nos enteramos!

Y ahora cómo no, virus-fiestas. Desde los balcones y ventanas, quieren tapar nuestra ira, nuestro dolor, nuestra reivindicación, el descontento, el paro, el hambre, las enfermedades, el engaño y la explotación. Desde la ventana y balcón (atrapados y presos) nos han dicho que cantemos, jaleemos, cumpleaños, música, gastronomías, gimnasia, y aplaudamos a esos trabajadores que también están explotados y  expuestos a la muerte que durante décadas están gritando “SOS, la sanidad está en peligro de extinción” sin que les hayamos hecho caso, porque nos han acostumbrado, hace un buen rato ya, a mirar para otro sitio. ¡Desde la ventana y balcón  se hace la revolución!

Que nadie entienda que subestimamos las pandemias y otras enfermedades. Solo queremos que miremos más allá del virus y qué pueda haber detrás de este.

 “La gripe mató en España el año pasado 15 mil personas, lo que convierte al coronavirus en una anécdota”. Doctor y geriatra Jesús Cuadrado, lamenta el alarmismo en torno a este virus, con la intención de distraer a la gente.

Y aunque nos digan que somos todos humanos y que todos nos equivocamos, ¿qué haremos con los depredadores del planeta y lacayos que les sirven, gobiernos y políticos, dejarlos porque son humanos?

Un despliegue de la plataforma terrorífica OTAN en el sur de Europa amenaza en pos del coronavirus. “Todos los estados europeos se organizan para enfrentar la epidemia coronavirus. Todos los sectores de la vida y la actividad de cada país europeo se ven afectados por esa organización. Todos menos uno. La cooperación con la OTAN”. “Mientras que la crisis por corona virus paraliza sociedades enteras, fuerzas poderosas se dedican a sacar el máximo de ventajas de esta situación”. MANLIO DINUCCI, geógrafo y politólogo.

Si este pueblo desde luego no aprende de estos juegos y quiénes están en juego, solo nos queda proponer el suicidio colectivo.

Si estos nuestros pueblos del mundo, no aprenden que la explotación y la rentabilidad de unos cuantos hay que pararla, solo nos queda (como en la obra de Kafka) convertirnos en un escarabajo que no piensa.

Si no ponen un poquito más de empeño en pensar qué está pasando y crecer el niño que tienen dentro,  en esta fiesta del capital, solo nos queda la nada.

Recordando a Bertolt Brecht: “Cuando los de arriba nos hablan de paz, los de abajo sabremos que habrá guerra”

¡Menos balconadas y más barricadas.

Maribel Santana