Cuadros ofensivos y humillantes en la sede del Parlamento

Publicado el Por Intersindical
caty darias

Sin entrar a cuestionar la calidad artística de los lienzos que presiden la sala de plenos del Parlamento de Canarias, obra del pintor palmero Manuel González Méndez, representante del romanticismo tardío y que fueron realizados en 1906 para la entonces sede de la Diputación Provincial, lo que está meridianamente claro es que, para su actual ubicación como Parlamento de Canarias, cámara representativa pública, desde 1982, suponen el mejor homenaje a la soberbia y a la historia contada por el conquistador.

Se dedicó un lienzo a Tenerife, representando la fundación de Santa Cruz de Tenerife, donde soldados castellanos provistos de armaduras sostienen una gran cruz ante unos atemorizados frailes, y otro, a Gran Canaria, a la izquierda, titulado “La entrega de las Princesas”, al que también se le atribuye el título de “La Rendición de Gran Canaria”, donde unos derrotados padres entregan al conquistador Juan de Vera a la joven princesa aborigen (entre 10 y 15 años) Arminda Masequera, que como símbolo de la soberanía Canaria fue previamente escondida y defendida bajo la custodia de los mejores guerreros insulares al mando de Tasarte y cuya capitulación, el 29 de abril de 1483 lleva a su multitudinaria entrega, en el Real de las Palmas, el 26 de julio de 1483, siendo  bautizada días después con el nombre de Catalina como muestra de sometimiento y rendición.

En base a las reivindicaciones de algunos diputados canarios, donde se plantea a la Mesa del Parlamento el posible traslado de los lienzos, se encarga un informe a la Real Academia de las Bellas Artes San Miguel Arcángel, entendemos que no vinculante, cuyos expertos dictaminan que por la condición de Bien de Interés Cultural (BIC) del conjunto del edificio no pueden ser trasladados, además de entrar en valoraciones acerca de la conveniencia del teórico mensaje de fusión de dos pueblos y transmisión del linaje guanche de las obras. Ni en un caso ni en el otro podemos estar de acuerdo. En innumerables ocasiones, se ha modificado la consideración de BIC por el interés general y por otro lado, lo que se produjo en Canarias en el siglo XV fue la destrucción y el sometimiento por la fuerza de los aborígenes canarios y su cultura bajo el yugo Castellano, situación que se viene dando, de forma “más civilizada”, aún en la actualidad.

Las obras, no sólo son ofensivas para Canarias como pueblo, para la historia y la destrucción de las huellas de su pasado sino para la sensibilidad de cualquier mujer canaria que pertenece a un pueblo que fue masacrado (de 100.000 se pasó a 6.000 habitantes tras la conquista), y los que pudieron sobrevivir, mayoritariamente mujeres, fueron objeto de la trata, esclavizadas y sometidas, despojadas de su identidad, de su historia, de su lengua y de su propio linaje.

Nos sumamos, por tanto, a la propuesta de retirada de las obras de la Sala donde se supone, se está decidiendo a día de hoy el devenir de los canarios y no podemos más que exigir, ya que la Corona de España no contempla la posibilidad de indemnizar a este pueblo como víctima de genocidio, que sean retirados a un museo específico o que alternativamente sean cubiertas. Eso, o seguir hincando rodilla y asumir que somos un pueblo sin autoestima ni identidad. Y no lo somos.

 

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