Cortesanos

Antonio Cabrera de León

Con el título de “Corona y Virus”, publica El País un artículo de encendida defensa de la monarquía. Si sus cada vez menos lectores se sienten monárquicos saldrán reforzados con una nueva epístola sobre el credo propio. 

El autor, cortesano de pro, asume las palabras reales de que la monarquía solo subsistirá a condición de ser útil. Lo que no dice es para quién. Aduce argumentos tan brillantes como la favorable opinión sobre nuestra democracia de Freedom House (organización financiada por el gobierno estadounidense) y la revista The Economist (sin mencionar que la misma revista acaba de hacer un repaso demoledor de los Borbones y las tres veces en que fueron expulsados de España). 

Elogia el papel del monarca en apoyo a las inversiones de las empresas españolas en América Latina y los países árabes. Ni un comentario sobre el cobro de comisiones a cambio de ello. Cataloga a quien cuestiona la monarquía como populista de izquierda o nacionalista irredento. Lo cual, supongo, impediría que pueda haber españoles conservadores y republicanos. O, yendo más lejos, autorizaría a pensar que todo monárquico es un fascista dado que Abascal apoya al rey. 

En su adulación de la monarquía el autor, ignorante, la agrede cuando compara su utilidad con la del Ministerio de Consumo y su titular. Gobierno y ministro te pueden gustar o no pero tienen la legitimación que no puede tener la corona, que no ha sido sometida a votación popular. 

Propone que la abdicación del designado por Franco fue un gesto de Estado y elogia el discurso de su hijo en octubre de 2017 “en defensa de la Constitución frente al separatismo xenófobo”. Si estos son sus amigos, los republicanos no precisamos criticar la monarquía. Porque ya es Historia de España que hubo abdicación por el enorme desprestigio. Y el discurso de su heredero fue comentado por el editor del Financial Times (mismo grupo que The Economist) con un “España necesita mediación internacional, no la intervención de la monarquía”. El aún más conservador diario The Times tituló “El rey Felipe de España desprecia los catalanes heridos”. Y el no menos conservador Le Figaro habló también “de un discurso tan extraño como agresivo”. 

Suele pasar que los cortesanos son más monárquicos que el rey. La defienden para mantener sus privilegios cortesanos. Solo así se entiende que JL Cebrián, autor del lisonjero artículo, se atreva hoy a decir que “la monarquía actual no es un problema para la democracia española”. 

Da igual que gentes como estas, mercaderes de 40 años de omertá sobre la corona, se batan cada día en defensa de lo imposible. Ya no pueden cuatro empresarios de prensa ocultarle las fechorías a todo un país. Mientras no haya referéndum sobre ella, la corona es un mero anacronismo ilegítimo, capaz de presidir funerales confesionales en un Estado aconfesional que se preparaba para celebrar unos días más tarde el funeral de todas las víctimas y el de todos los españoles. 

El Presidente de la República Federal Alemana, el Presidente de la mismísima Ángela Merkel, el Presidente de 83 millones de alemanes, ese que usted no sabe cómo se llama, es hijo de un ebanista y una obrera. Es lo que tiene la República. 

Antonio Cabrera de León