Cobarde silencio de las instituciones canarias ante la intentona golpista

Tras la ocupación militar del Parlamento español por fuerzas de la Guardia Civil y el complot de sectores militares para consumar un golpe de estado y la instauración de un régimen fascista, todas las representaciones institucionales de Canarias guardan cobarde silencio sin condenar el hecho. Solo el día después de la intentona y ya fracasada esta, comienzan los tímidos pronunciamiento públicos “defendiendo” las libertades y la democracia. Por otra parte, la militancia sindical y política nacionalista y de la izquierda huyen hacia el extranjero y los que no pueden hacerlo se esconden por los montes de las islas. Los archivos de afiliados de las organizaciones obreras son ocultados, mientras el Capital General de Canarias, Jesús González del Yerro, declarado enemigo público de los nacionalistas canarios, acuartela al ejército, la policía y la guardia civil y guarda una calculada discreción sobre los acontecimientos a la espera de intervenir.