Carta de Benito Pérez Galdós a Fernando León y Castillo

Se acaban de cumplir 100 años de la muerte de Galdós. Se solía decir que Galdós nunca tuvo un sentimiento nacionalista canario, que cuando dejó las islas se sacudió el polvo de sus zapatos,.. pero si leemos sus cartas privadas vemos que esto no fue así.

A continuación, reproducimos una carta que envió Galdós a nuestro también ilustre paisano Fernando León y Castillo en 1902.

B. Pérez Galdós

132, Hortaleza

Madrid

19 de enero 1902

Mi querido D. Fernando: ya sabes que Weyler relevó a mi hermano de la Capitanía General de Canarias. El motivo no ha sido otro que dar gusto a los militares que allá se han empeñado en tratarnos como a raza inferior. Al fin se han salido con la suya. Últimamente, según cuentan los canarios que de allí vienen, mi hermano se veía obligado por los deberes de su cargo a tener en continuo arresto a muchos oficiales, a fin de impedir coaliciones y rozamientos peligrosos con los hijos del país y aún con los ingleses que van a invernar en aquellos sanatorios y que no se meten en nada ni han hecho el menor agravio ni con obra ni con palabra a la bandera roja y gualda.

Si he de decir verdad, ni quisiera que mi hermano volviese al mando superior de Canarias, ni me pesa que se esté en su casa, porque allí han de sobrevenir acontecimientos graves y la familia de D. Ignacio prefiere que sea otro el que aguante la nube. Lo que hay es que nuestra provincia, que antes de la pérdida de las colonias era la última en la jerarquía administrativa y territorial, ahora ha venido a ser la primera. Pero nuestros hombres de Estado, que por lo visto carecen del don de hacerse cargo, no lo han comprendido así todavía y Canarias, en el pensamiento de estos señores, continúa aún en las antípodas. Que de allá se manda lo peor de cada casa bien a la vista está, que nos tienen por…cubanos o cosa así, también está demostrado por la conducta despectiva y arrogante del elemento militar.

Yo he hablado largamente de esto con Ferreras, el cual dice que siempre que ve a D. Práxedes le habla de ello, pero todo casi inútil, mientras tú no te tomes el trabajo de abrir los ojos de todos, de la Reina inclusive para abajo.

Esto está ya en un grado de descomposición que aterra. En tanta confusión, ni aún el vaticinio le cabe a uno en la cabeza, porque no hay cabeza capaz de imaginar lo que aquí puede suceder.

Entre febrero y marzo pienso volver a ese gran París, donde entre otras ventajas y dulzuras tiene uno la de descansar de ser español.

Mis afectos a tu familia.

Manda tu afectuoso amigo y paisano criollo,

B. Pérez Galdós