¿Alivio? un poco

Publicado el Por Intersindical
Chema Tante

 

 

Por supuesto que alivia comprobar otra vez que la mayoría de los pueblos que componen este estado español adopta una voluntad progresista. El temor a Vox ha movido a la gente y se ha conjurado el riesgo de que el threeparty -afortunada por una vez descripción de Zapatero- llegara al poder. 

Sin embargo, la campaña mediática mercenaria en contra de Unidas Podemos y los propios errores en Podemos y en las organizaciones confluyentes -lo de Compromís y En Marea es una pena, pero se lo han ganado  a pulso- más la habilidad mendaz de Rivera, han colocado a Ciudadanos en una posición de fuerza que no merece en tanto que Podemos, IU y Equo han salvado los muebles, de milagro.

Y ahora, cuando todo podría indicar que el PsoE y Unidas Podemos tienen la oportunidad de seguir el camino que se ha abierto en Portugal, dónde un gobierno de izquierdas sensato resiste al neoliberalismo europeo y triunfa, se levantan de nuevo los temores de que Sánchez vuelva a plegarse a los poderes económicos que tanto quiere y a los que tanto debe, que tienen vetada toda posibilidad de que Podemos, IU y Equo puedan acercarse al poder.

En la noche del éxtasis triunfal, en Ferraz, la masa militante le gritaba a Sánchez que “Con Rivera, no”. Pero el vencedor se salió por la tangente, con eso de que “no hay cordones sanitarios”. Y yo digo que no hay cordones sanitarios, por un lado, ero por el otro, por el lado que no conviene a la oligarquía, el cordón se convierte en muro.

Ojalá me equivoque, pero mucho me temo que escucharemos las ladinas justificaciones de la conveniencia de una alianza de gobierno de un partido que se dice socialista y obrero, con otro evidentemente neoliberal. Ojalá me equivoque, sí.

Y debo decir que yo sí creo en la buena voluntad de Pedro Sánchez. Lo que ocurre es que dudo mucho de su capacidad para explicar a la gente poderosa que el neoliberalismo no es el camino.

En todo caso, queda la satisfacción de ver el fracaso de ese partido mal llamado popular, estrepitoso en Euskadi -Maroto, a la calle- y en Catalunya. Y, por supuesto, contemplar con sana envidia que el pacífico esfuerzo soberanista crece por aquellas latitudes.

En cuanto a Canarias, la tristeza de ver que el partido de la Corrupción Canalla, que basa su promesa electoral en “defender a Canarias en Madrid” pero que luego se pasa toda la legislatura denunciando al gobierno de Madrid, es decir,, evidenciando su fracaso, ha obtenido un premio inesperado. Dos escaños, para gritar en el Congreso. Mientras tanto, la lucha del independentismo unido de Ahora Canarias, tiene que conformarse con estar ahí, con tres mil testimonios realmente nacionalistas. Estas islas no tienen remedio.

Chema Tante en La casa de mi tía.


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