26 millones de hijos de puta

Antonio Cabrera de León

Querido hijo de puta que me lees, quédate tranquilo que no te estoy insultando. No tengo por costumbre hacerlo, a menos que sea en defensa propia. Solo te estoy incluyendo entre quienes merecemos la muerte inmediata. Así lo ha dicho un cobarde que no abrió el pico mientras fue soldado, pero que una vez jubilado, cuando se cree a salvo, ha sacado a la luz pública su identificación con la derechita valiente. 

Este cobarde, firmó junto a otros una carta enviada al rey de la extrema derecha, pero se ha acojonado cuando ha visto publicados los mensajes que escribió en un chat y ha dicho que él no fue. Suyo era el móvil, y de un tipo que llama a Franco “el irrepetible” solo cabe esperar el fascismo. Del móvil del ex general Francisco Beca salió este mensaje: “No queda más remedio que empezar a fusilar a 26 millones de hijos de puta”. 

Su frase no es más que una copia actualizada de la del asesino “irrepetible” cuando, fracasado su golpe de Estado, embarcó a España en una guerra civil y declaró que “si hay que fusilar a media España, lo haremos”. Ganó la guerra apoyado por los regímenes fascistas de la época, mientras las democracias le dieron la espalda a la República. Y cumplió sus propósitos fusilando, ya victorioso, a todo el que consideró que debía ser asesinado. Eso es lo que quieren, de nuevo, los fascistas como este. Matar a la mayoría de los españoles. Lo suyo es matar a quien discrepe.  

Lo hijos de puta ganaron las elecciones en el 36, así que hubo que matarlos. Los hijos de puta las volvimos a ganar, por dos veces, en 2019. Eso es lo que nos convierte en hijos de puta, precisamente: ser mayoría, ganar las elecciones y pretender gobernar democráticamente. Cualquier privilegio que intentemos anular será considerado hoy un acto terrorista. ¿Subir los impuestos a la clase rica? Terroristas hijos de puta. ¿Proteger la educación y la sanidad pública? Hijos de puta que suprimen la libertad. ¿Eliminar los privilegios de la iglesia católica? Hijos de puta que atacan a la única religión verdadera. 

De más está decir que el partido fascista español ha identificado a quienes dicen estas maravillas como “su gente”. Ya lo sabíamos, no nos lo expliquen. Aunque quizá sí les haya venido bien la explicación a quienes, como Nicolás Sartorius, aún no lo entienden. Nicolás, con la autoridad moral de quien pasó por la cárcel de la dictadura, escribía hace unas semanas en Infolibre un artículo explicando que llamar fascismo a esto es trazo grueso. Espero que entienda que quienes quieren fusilar a más de la mitad de la población son fascistas, que el partido que les considera “su gente” es un partido fascista, o que como les dijo Pedro Quevedo hace unos días en el Congreso: quienes llaman asesinas a las Trece Rosas son unos fascistas. 

Bien harán los conservadores en alejar de su lado al fascismo. Lo tenían dentro y se les ha escindido. Procuren alejarlo porque ensucia cuanto toca. España, solo se rompe cuando esta gentuza la mata. Una amplia mayoría, los 26 millones de hijos de puta, vamos a aprobar unos presupuestos para todos, incluida la pensión y la asistencia sanitaria de quienes nos quieren fusilar. Pero incluiremos también el sueldo de la fiscalía que debe procesarlos. 

Antonio Cabrera de León