11 años del JK5022

Pilar Vera

Aunque los recuerdos por los nuestros están cada día en nuestra mente y corazón, cuando se va acercando el 20 de agosto de cada año sucede lo mismo: el dolor parece manifestarse con toda su virulencia y nos situamos de nuevo en aquel lacerante y frío día, además de en todo lo que ha supuesto en nuestras vidas anónimas haber sufrido la tragedia aérea más grave de los últimos 30 años en España: 154 fallecidos y lesiones en 18 supervivientes, cuyas familias han corrido diversa suerte en función del camino que decidieron recorrer después que sucedió.

Los que decidimos seguir en la AVJK5022 hemos afrontado unidos este drama humano que no acabará nunca: para los que se han ido yendo porque no conocieron la justicia humana y para los que seguimos luchando por ella, porque hemos visto en estos años como los distintos intereses que se mueven alrededor de una catástrofe aérea se confabulaban para un único objetivo: hacernos creer que no sucedió a base de repetir la misma mentira con el nauseabundo propósito de ocultarla para no depurar responsabilidades, que las hay.

La Comisión de Investigación en el Congreso de los Diputados sacó a la luz los nombres y las caras de los responsables que en el año 2008 estaban en el Ministerio de Fomento: aviación civil, aeropuertos, agencia de seguridad aérea, etcétera… incluidos el presidente actual, vocales y secretario de la oscura Ciaiac, así como del enfermo firmante del certificado de aeronavegabildad del MD-82-Sumbreze siniestrado, que hirió profundamente no sólo nuestra sensibilidad sino que agrandó la herida de nuestros corazones. Les sugiero que la vean, porque no hay palabras que la describan.

¿Cómo íbamos a lograr que se corrigieran los errores que provocaron la tragedia del Vuelo JK5022, si solo unos meses después el regulador aéreo, que nació en octubre de 2008 como consecuencia de la misma, se instaló en un edificio propiedad de la aseguradora de Spanair, según su única y actual directora, porque eran locales “a precio de mercado”? ¿A qué mercado se refería? Esa acción que se mantiene a fecha de hoy sin que ningún ministro de los que sucedieron a Jose Blanco, en cuya etapa se decidió la revocaran, no es ética ni moral, aunque la encajen en la “flexibilidad legal”.

La verdad está por llegar, la justicia es posible que se asome algún día y la reparación, incluida la moral, tendría que venir del Estado al reconocer que 154 muertes y lesiones en 18 supervivientes no fueron una casualidad sino que se debieron a las negligencias y deficiencias de un sistema de aviación civil que no es ni fue seguro.

La prevención es básica en todos los órdenes de la vida del ser humano. No se entiende que España siga en la senda de la reacción sin orden ni concierto una vez producida la tragedia/catástrofe, cuando ya no hay remedio y hasta la movilización de los ingentes medios es torpe, porque al no existir un plan previo, incluso se molestan. Una cultura preventiva que mitigue los efectos devastadores de una crisis nos hace mejores personas y seguramente hasta aminore la responsabilidad de aquellos que no han hecho lo que debieron, antes, durante y hasta después de sucedida, no extrayendo el conocimiento adquirido en la gestión de la misma, para evitar que se repita, por y para la seguridad de todos.

Gran Canaria de mi alma, ojalá la lluvia de lágrimas de todas las personas de bien, apague cuanto antes ese fuego que está devorando tus entrañas, nuestro corazón y hasta el legado futuro.

Seguiremos manteniendo la esperanza y el compromiso por llegar a la verdad, a la justicia y a la reparación, por la memoria de los 154 fallecidos pero por la seguridad de los usuarios del avión como medio de transporte. Por ellos… Que están siempre en algún lugar… Siempre en nuestros corazones.