El 12 de diciembre, hace 40 años, durante una huelga general laboral en Tenerife, la Guardia civil asaltó el campus universitario de La Laguna realizando hasta unos 300 disparos, uno de los cuales alcanzó por la espalda al estudiante grancanario Javier Fernández Quesada que le causó la muerte en el acto. Ni los responsables gubernamentales en ese entonces, Martín Villa o Luis Mardones, ministro del Interior y gobernador civil respectivamente, ni los mandos del cuerpo armado que dirigieron la operación criminal, Antonio Encinas, Manuel Palau y Manuel González, recibieron amonestación o castigo alguno. Al contrario, luego, además de condecorados fueron alevosamente ascendidos. Se escribe así la historia real en nuestra nación canaria, atribulada por interminables y perennes injusticias laborales y sociales, pero también con sus mejores y más comprometidos hijos vilmente aniquilados por la bestia de color roja y gualda y sus sicarios con residencia en las islas. Hoy renovamos el compromiso con los objetivos libertarios de nuestro joven mártir y alzamos también nuestra voz obrera y trabajadora para repetir: ni olvido ni perdón.