A no ser que se deba a una extraña estrategia que no alcanzamos entender, la actual acción sindical de CC.OO y UGT está dejando cada día más huérfanos a los trabajadores canarios. Es sabida la existencia de una campaña de embates contra el movimiento sindical en el que participa el Gobierno y el conjunto de organizaciones capitalistas para neutralizar una respuesta a la ola de recortes laborales y sociales. Nuestro sindicato tampoco escapa a está a esa sucia campaña, pero lo que no se entiende es el acobardamiento de dos organizaciones que ostentan disponer de mayoría sindical en las islas. Tras dejar en suspenso la protesta anunciada en la Hostelería contra la precarización laboral, vuelven ahora a implorar al gobierno Clavijo una incomprensible concertación a quien se ha demostrado fiel servidor de la clase empresarial y cuya principal gestión de gobierno sigue siendo dirigida a enriquecer más y más a la embrutecida patronal insular. La servidumbre ante sus adversarios que se percibe en la dirigencia sindical españolista no sólo no va a hacer mejorar la situación de sus afiliados, además provocará un mayor afianzamiento de las posiciones de la patronal contra los trabajadores y animará al Gobierno a practicar, junto a los empresarios, actitudes más despóticas si cabe, incluso con la fabricación de conflictos organizativos internos que continúen debilitando a las organizaciones de los trabajadores. Si buscan oxígeno, el Gobierno y la patronal, les dará, antes o después,  una buena dosis de gas letal.